Yo fumo para olvidar que tu bebes

Finales de los años ochenta. Max Lomas, guapo y sentimental, culto y descreído, vive a caballo entre Madrid y San Sebastián, donde trabaja como escolta privado para un profesor amenazado por la banda terrorista ETA.

Mientras en la capital Max se enamora de Elsa Arroyo nada más verla, en el País Vasco, su ambicioso y temperamental colega García empieza a plantearse de qué lado de la línea que separa el crimen de la ley conviene situarse. Y lo que es peor, a interesarse también por Elsa...

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2020
248
978-84-18245-95-4
Valoración CDL
2
Valoración Socios
3
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Martín Casariego (Madrid 1962) es un conocido político y escritor, que ahora se inicia en la novela negra con un personaje, Max Lomas y una primera novela, Yo fumo para olvidar que tú bebes, a la que seguirán, según la web del autor otras tres más.

Esta primera entrega se desarrolla en los años ochenta del pasado siglo a caballo entre San Sebastián y Madrid. Max es guardaespaldas privado de un profesor señalado por la banda terrorista ETA y comparte su trabajo con otros, pero fundamentalmente con García, un hombre mayor que él, ignorante a más no poder, sin escrúpulos y deseoso de subir en la escala social y económica a base de lo que sea. Su relación con Max intenta que sea la de un veterano que ayuda, enseña y protege al menor, aunque Lomas no esté con él de acuerdo habitualmente.

Max es tranquilo, culto, proviene de una familia rica de Madrid y que no ha querido depender de ellos ni seguir su juego social. Medio alcohólico. Es muy independiente, necesita poco para vivir y su gran afición son los libros, sus eternos acompañantes y los que le deparan los mejores ratos de su vida. Su visión del País Vasco y de ETA es clara: los considera unos asesinos y a lo largo de la novela explica el porqué y hace que el lector conozca a estos individuos de los que él tiene que defenderse y sobre todo defender a su profesor universitario para que no le maten. Este es uno de los primeros temas de la novela, tratado con mucha crudeza y sin superficialidad.

En 1988 cuando tiene 25 años conoce a Elsa, de 20, que es la camarera de un bar de copas al que va en uno de sus frecuentes viajes a Madrid. Se enamora de ella y comienza un cortejo que acabará en relación. La Elsa que describe es una mujer aparentemente buena, que tiene una hermana a la que cuida, pero que en el fondo es todo superficialidad y egoísmo. Este tema de la novela que la vertebra toda, es muy interesante porque le dará ocasión de hablar de la personalidad de la mujer, de su lógica y de como el hombre es muchas veces ajeno a su forma de pensar y de actuar.

Por último, en la novela se ensaya el tema de la traición, de la falsedad, del engaño en el que se verán involucrados los tres personajes: Max, Elsa y García.

El lector, que espera una novela negra, no sabe muy bien por donde van los tiros, está despistado con ETA y con Elsa y se puede preguntar si aquí está el meollo de la novela, porque solo en las páginas finales es cuando la novela tiene un carácter más de delito y se descubre que lo importante, como en toda novela negra, son los personajes, los delincuentes.

Culta, bien escrita, de fácil lectura. Tiene un apéndice final -notas- donde el autor da unas pistas para cada capítulo que son muy interesantes para conocerle a él, sus fuentes de inspiración y su forma de ver las cosas. Se lee con agrado e interés y no defraudará.

En ella encontramos las constantes de la literatura actual del género: sexo, palabras malsonantes, violencia; no obstante, está bien dosificada y no es especialmente asfixiante para un lector delicado para esos temas.