La profesora y filósofa Ágnes Heller (Budapest 1929) ha publicado un breve pero interesante trabajo sobre el Jesús histórico en el que recoge todos los rasgos judíos de Nuestro Señor Jesucristo que ha podido recabar tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo, en la historia como en la revelación.
Especialmente, ha querido poner su atención en la escena fundamental de la Resurrección del Señor, puesto que ese es uno de los momentos trascendentales de la revelación cristiana, así, lo recuerda san Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1 Cor 15, 14).
Indudablemente, una de las riquezas de este trabajo es la abundante información que proporciona tomada de la literatura y de las inscripciones en las diversas lenguas que se han conservado y publicado de los tiempos de nuestro Señor y cuando se redactaron las Escrituras acerca del rabbí Jesús de Nazaret (11).
Es muy interesante descubrir que la historia del Jesús judío, para muchos termina en la crucifixión y, en cambio para los creyentes es la hora de la del Jesús Hijo de Dios resucitado que no ha terminado nunca (39).
Lógicamente los judíos no creyentes en el Mesías Jesús, harán muchas piruetas para procurar negar el valor a las fuentes documentales cristianas o no sobre el Jesús histórico, pero ahí están interpelando nuestra fe (45).
No podemos dejar de comentar la interesante y selecta bibliografía que nuestra autora ha seleccionado paras cerrar un trabajo breve pero muy interesante y sugerente para el diálogo judeocristiano.
Y en las páginas finales nuestra autora nos recordará la expresión típicamente judía de Jesús: “deja que los muertos entierren a los muertos” (Lc 9,60), lo que explica que el seguimiento y los planes de Dios son vida (51).
Enseguida la profesora nos recordará que “las verdades son verdaderas porque son superables” (69). Es decir que Cristo como verdad es de tal calibre y riqueza que no logramos abarcarlo con nuestro entendimiento ni con nuestra voluntad, solo podemos suplicar fe en la Escritura.
Finalmente, la profesora acudirá al principio de libertad religiosa para pedir a la Iglesia Católica que deje de predicar a los pueblos, a las demás religiones el cristianismo y especialmente a los judíos y que se limite a atender a quienes han conservado la fe y desean enseñarla a sus hijos (79). Esto podría ser escuchado por los papas y obispos pero no practicado, pues los cristianos tenemos el deseo innato de contagiar el amor que llevamos en el corazón a todas las almas de buena voluntad: con persuasión.
José Carlos Martín de la Hoz
Ágnes Heller, La Resurrección del Jesús judío, Herder, Barcelona 2007, 110 pp.