Moral y literatura

 

Las últimas novelas que he leído de literatura señalan un planteamiento relacional profundamente desazonante, pues parece que ya no existen barreras, ni límites a los caprichos y a la inmadurez, apenas muestran aprendizaje en el arte del crecimiento en amistad, intimidad que produzcan relaciones enriquecedoras y estables.

En ese sentido el trabajo de Lyra Ekström Lindbäck titulado “Moral”, tiene la capacidad de expresar un realismo extremo y eso lo hace extremadamente increíble: una doctoranda desarrolla una intensa relación amorosa con su director de tesis desde el primer día en que se conocen personalmente y, casi, delante de su esposa y de sus hijos. Incluso a lo largo de la novela, termina por saberse que hay una tercera mujer en juego y en relación sexual explícita.

Lo más interesante es que el propio relato de esas relaciones extremas, apasionadas tenga lugar en Centroeuropa, es decir entre gente “teóricamente más fría” y, además, que constituya el nervio de una tesis doctoral que será defendida y que obtendrá la máxima calificación. A la vez, esa relación terminará por ser una novela: la que tiene el lector en sus manos. Por tanto, la tesis doctoral reflejará, como el libro, la locura existencial de personas que viven en el borde de una locura colectiva. Ciertamente, como la tesis doctoral versa sobre literatura y moral, la doctoranda va escribiendo lo que hablan los personajes sobre filosofía moral, mientras discuten en el seminario de profesores y lo que hablan de esta aventura amorosa imposible.

El resultado es que la filosofía que se habla no es la filosofía de la que se vive, pues en realidad se siente, se saborea. Pero, ciertamente, todavía hay muchos momentos de quiebra, de pararse a pensar, de detenerse y razonar si es el camino correcto, si esta relación concreta debería contarse, si hay que guardar secreto, si sería punible una relación de este tipo. La conclusión de la tesis sobre moral y literatura brotará a la salida de un supermercado en una conversación sin importancia, entre el director de la tesis y su doctoranda, pero que da en el clavo: “la novela no tiene otro mensaje que la novela misma” (113).

Por otra parte, la conclusión de la doctoranda va en paralelo: “Nunca he tenido una pareja masculina, y me pregunto por qué es tan poco frecuente que me enamore de hombres y por qué no estoy enamorada de ti. (…). Eres un hombre desgraciado de mediana edad que tiene una aventura con una doctoranda veinte años más joven que él. En esa descripción no hay nada de lo que enamorarse” (115).

Ya estamos llegando al final, desde luego se veía venir que todo acabaría con una separación puesto que en realidad nunca habrían logrado quererse de verdad, compartir la vida, tener un proyecto de vida: “Me pregunto si en el fondo, no somos solo dos adultos que disfrutan de la mutua compañía” (121). Esta es la clave de la novela existen relaciones superficiales de mutua compañía que no comprometan el fondo del alma, porque hay poca profundidad que colmar.

José Carlos Martín de la Hoz

Lyra Ekström Lindbäck, Moral, Galaxia Gutenberg, Barcelona 2025, 172 pp.