Memoria histórica

 

Esta monografía que ahora presentamos, obra de Ángel Garcés Sanagustín, Titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza, está promovida por la Fundación “Concordia y Libertad” y está dirigida a explicitar el derecho de la historia, es decir: la memoria democrática y los derechos históricos.

Indudablemente, derecho e historia son dos ciencias sociales que se necesitan mutuamente, pues el derecho debe respetar la costumbre y aplicarse en unas condiciones históricas determinadas y, a la vez, la historia debe hacerse con todo el rigor posible sobre la base de documentos que han sido realizados en un marco jurídico determinado.

La cuestión de fondo y la interpretación subsiguiente, se solucionan enseguida cuando el derecho e historia se apoyan en una antropología común que respete la filosofía humanista de modo que con una misma antropología pueda aplicarse el derecho a la persona y la persona sea inteligible en su actuar en el espacio y en un tiempo determinado.

Enseguida llegará la cuestión del subjetivismo inherente a la limitación de la persona humana tanto en la observación de su tiempo, como del uso y alcance de su libertad y de su propia formación.

Conocer la historia y conocer el orden jurídico requiere una amplia cultura y una base de conocimientos que requieren tiempo, sabiduría y diálogo interdisciplinar, pues hoy día la interpretación individual ha de ser integrada para poder llegar a conclusiones más amplias.

En cualquier caso, nos recordará el autor que el historiador está dentro de la historia y el jurista se mueve en la jurisprudencia de su tiempo, basada lógicamente en una antropología mayoritaria.

Por lo que se refiere a la pregunta de si el historiador es juez de la historia o mero testigo de la misma, podemos afirmar que, en realidad, el historiador es un estudioso del pasado que, en la medida en que profundice en las coordenadas espacio temporales, podrá llegar a conclusiones más certeras y aproximadas.

Respeto al jurista, conociendo la jurisprudencia y las fuentes del derecho y el corazón del hombre de su tiempo, podrá llevar a cabo las dos funciones de la ley: la vis directiva que orienta a ser un ciudadano del estado de derecho y la vis coactiva que impulsará a todos a ser respetuosos con la ley y a vivirla todos por igual: “los tiempos de la ideología, de la Historia y del Derecho no han de ser necesariamente coincidentes” (24).

José Carlos Martín de la Hoz

Ángel Garcés Sanagustín, El derecho de la historia: memoria democrática y derechos históricos, editorial Iustel, Madrid 2020, 228 pp.