Hasta el próximo 1 de marzo, se puede visitar en el museo del Prado una valiosa exposición sobre Antonio Raphael Mengs (1728-1779), uno de los pintores más importantes del siglo XVIII, impulsor del Neoclasicismo, tanto desde una perspectiva artística como teórica (Reflexiones sobre la belleza, El gusto en la pintura). Su padre era pintor de corte en Sajonia y Mengs se formó inicialmente en Dresde y, más tarde, en Roma, donde contó con el apoyo del cardenal Albani, entre otras personalidades. Allí contrajo matrimonio con Margherita Guazzi y se convirtió al catolicismo. En 1761, es nombrado pintor de cámara primero en Nápoles y después en Madrid, cuando Carlos III accede al trono de España. Alterna estancias en Madrid y en Italia hasta el fallecimiento en Roma por tuberculosis.
La exposición consta de diez secciones: la formación inicial en Drese, la influencia de Rafael (al que pretende emular y superar), Roma y la fascinación por el mundo antiguo, la relación con Johann Joachim Winckelmann (1717-1768), arqueólogo alemán que influirá en los principios teóricos del pintor, aunque la amistad entre ambos se romperá de un modo un tanto incomprensible, como se cuenta en la exposición... Las últimas secciones se centran en el mecenazgo de Carlos III y en el legado de Mengs en artistas como Canova, David, Bayeu, Goya… Fue importante su participación en la decoración del Palacio Real de Madrid y del Palacio de Aranjuez. La muestra está acompañada por algunas esculturas neoclásicas del propio museo, en su mayoría.
El Prado cuenta con una importante colección de obras de Mengs, pero, en esta exposición, se añade un buen número de oleos, dibujos y grabados procedentes del Patrimonio Nacional, de otros museos de Europa, de Estados Unidos, de Canadá, así como de colecciones privadas.
Luis Ramoneda