Stil observa el mar del Norte desde lo alto de una duna. ¿Qué hace allí? Ni él mismo lo sabe. De hecho, su memoria apenas alcanza hasta el momento en el que se despertó en una casa extraña, dentro de un cuerpo que se negaba a responder. No recuerda quién era antes, qué había hecho, ni siquiera cuál era su nombre.
A partir de esta inquietante situación, los capítulos de esta novela reconstruyen el camino que sigue el protagonista para recuperar su identidad y su historia. Una innovadora apuesta literaria que ofrece al lector elegir el trayecto que desea seguir para descubrir la verdad.
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Novela juvenil sobre la
Novela juvenil sobre la búsqueda de la propia identidad y la cruel devastación de las guerras. Ambientada en diversos lugares de Europa en un período de entreguerras, la trama está narrada en tercera persona desde el punto de vista del protagonista, el joven Stil que ha olvidado su nombre y su pasado. Dividida en 41 capítulos breves, la obra se puede leer de dos formas diferentes: bien según el orden de aparición de los capítulos en el libro, que puede representar la confusión mental y el caos del protagonista; o bien siguiendo el orden numérico del índice, que se corresponde con el orden cronológico de la historia y presenta el argumento de forma lineal. Después de un tiempo inconsciente, Stil se despierta con grandes dolores en una cabaña de una tierra desconocida y no recuerda nada de su vida. Poco a poco, renqueante, comienza una nueva andadura por el río, por el mar, por los muelles... que quizá le lleve a descubrir su pasado, su familia y sus amigos, si alguna vez los tuvo.
El autor de la novela es Raimon Portell (Barcelona, 1963), viajero, profesor y escritor prolífico, galardonado en 2019 con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. En esta novela, muy original tanto por su estructura como por su temática, plantea una serie de ideas muy interesantes sobre la guerra y sus terribles consecuencias: el desarraigo, la separación de las familias, la migración y el exilio, los campos de prisioneros, la falta de pertenencia, la pérdida de la memoria y de la identidad. La presencia de numerosos personajes, poco definidos, poco conocidos, apenas esbozados, permite a los lectores identificarse de alguna forma con el propio protagonista incapaz de recordar su vida anterior: su cuerpo y sus manos parecen tener memoria de las cosas, pero su mente no. Así pues, se trata de una obra recomendable para lectores de todas las edades: un ejercicio literario muy interesante, sobre temas profundos, que nos invita a la reflexión sobre las personas, sus vínculos y sus emociones, el presente y el pasado que nos marca para siempre aunque, a veces, se olvide. Ana María Díaz Barranco