El camino de la moral

 

Cuantas veces hemos pensado que la moral cristiana ha ido cambiando a lo largo de la historia y, sencillamente, lo que ha cambiado ha sido la profundidad en la búsqueda de la verdad y de la coherencia.

Precisamente, el profesor Juan Luis Lorda (Pamplona 1955), catedrático de teología emérito de la Universidad de Navarra ha logrado presentar en un solo volumen los sólidos fundamentos de la verdad moral; un camino certero para llegar a la felicidad en la tierra y al cielo.

El trabajo arranca con la nueva definición de la moral como la vida en Cristo tal y como la define el catecismo de la Iglesia Católica, al comienzo de la Parte tercera dedicada enteramente al obrar moral: La vida en Cristo significa sencillamente el camino de la identificación con Cristo.

Enseguida, nos recordará el profesor Lorda que “vivir en Cristo exige una verdadera conversión: cambiar de personalidad, de estilo y la orientación entera de la vida. ‘Despojaos del hombre viejo…revestíos del hombre nuevo’ (Ef 4, 22-24). Mientras la inclinación espontanea de cada uno es vivir centrado en sí mismo, Cristo nos enseña a vivir de cara a Dios y de cara a los demás” (15).

Precisamente, al salir de nuestro yo y lanzarnos a una relación con Dios y con los demás, entramos por caminos de amor y de maduración, pues la relación es siempre transformante.

Es muy interesante la descripción del camino de relación: “la vida cristiana se puede representar como un triángulo. Tiene un vértice o cima a la que todo apunta, que es vivir amando a Dios como Padre sobre todas las cosas y al prójimo como Cristo nos ama. Tiene un límite inferior, que son los pecados que hay que evitar. Y tiene un centro, que es el corazón de Cristo. El cristiano aprende a amar a Dios Padre y a los demás, en el corazón de Cristo” (20).

Un amor que implica fidelidad y entrega diarias para que se mantenga encendido y vibrante, con leña nueva para que el fuego se avive. Con detalles, ilusiones y sorpresas y con generosidad (40).

Enseguida, volverá sus ojos para hablarnos de la vida en sociedad, en la búsqueda del bien común, comenzando por la propia familia, nuestro ambiente y la sociedad entera tanto nacional como internacional: “tratar a las personas como personas y contribuir a su desarrollo” (81).

No podía terminar este intenso trabajo sin una llamada a la verdad: “se llama verdad a la conformidad de las palabras con el pensamiento. Vivir según la verdad es vivir de acuerdo con lo que se es y de acuerdo con lo que Dios quiere para nosotros “(102).

José Carlos Martín de la Hoz

Juan Luis Lorda, La moral cristiana es un camino, Rialp, Madrid 2026, 163 pp.