La capital del conocimiento

 

El profesor y comunicador Pedro Insua (Vigo 1973) ha redactado un magnífico trabajo sobre la Escuela de Salamanca y su aportación a la historia, al derecho, la economía, la teología y la antropología.

El libro parte de la propia historia de la ciudad universitaria de Salamanca para terminar por delinear las características de la célebre Escuela de Salamanca, cuyo V Centenario del comienzo del magisterio de Francisco de Vitoria en la Facultad de Teología estamos celebrando en esos días y cuyos ecos han llegado hasta nuestro tiempo.

Nuestro autor ha redactado un libro de historia de las ideas donde los problemas planteados a lo largo de la historia a la teología y al pensamiento humanista encontraron profunda respuesta en los pensadores de la Escuela de Salamanca que supieron universalizar su mensaje por la claridad expositiva y la hondura de su teología y la belleza culta de su latín renacentista, pues el buen saber es compatible con la belleza del saber decir.

Es muy interesante leer la apasionada defensa del profesor Insua acerca del equilibrio fe y razón en la obra de santo Tomás de Aquino y, por tanto, de su renovación y actualización con Francisco de Vitoria y sus discípulos de la Escuela de Salamanca y, a eso añadiremos por nuestra cuenta, a figuras posteriores que volvieron a hablar e impulsar el estudio del Aquinate: León XIII (Aeterne Patris) y los grandes tomistas de nuestro tiempo como: Gilson, Fabro, Pieper, Millán Puelles, Carlos Cardona, Forment y tantos más.

De hecho, nuestro autor terminará su prólogo con estas apasionadas verdad: “el dinamismo occidental hunde sus raíces, pues, en esa ventana abierta a la razón, y su compatibilidad con la fe cristiana, que proporciona la obra de santo Tomás de Aquino en contraste con el estancamiento dela cultura islámica, y su cierre de filas dogmático alrededor del Corán” (24).

Son muy acertados los comentarios de nuestro autor acerca cómo se llevó a cabo la construcción de la civilización americana, es decir el fruto de la conjunción de elementos culturales y religiosos de las diversas tierras de España con aquel complejo y variopinto mosaico de pueblos americanos que terminarían por forjar lo que llamarían sencillamente el nuevo mundo (37).

No podemos terminar esa breve reseña sin reflejar el extraordinario trabajo que ha realizado el autor hasta comprender teológicamente los antecedentes de la Escuela de Salamanca, la aportación al humanismo cristiano de la propia Escuela teológica y, finalmente, los autores que extendieron por el mundo entero un estilo nuevo de hacer teología que confluiría en el Concilio de Trento y desde ahí, a través del Catecismo de san Pío V en el mundo entero.

José Carlos Martín de la Hoz

Pedro Insua, Salamanca. Capital del conocimiento. El faro de las ideas del Imperio español (1492-1550), La Esfera de los libros, 2026, 263 pp.