El terremoto holandés

 

La semblanza que acaba de publicar ediciones Palabra sobre el Dr. Hermann Steinkamp (1923-2013) y los comienzos del opus Dei en Holanda, llega en un momento perfecto, cuando las aguas están poco a poco volviendo a su cauce y las calles e iglesias de Amsterdam vuelven a llenarse de familias cristianas que devuelven la fe y la esperanza a toda la Iglesia universal.

Como afirmaba san Josemaría el 6 de enero de 1941 en Valencia en una meditación a un grupo de universitarios: “a veces en la Iglesia para que las cosas se arreglen primero se tienen que desarreglar”. En efecto, cuando el recién ordenado sacerdote del Opus Dei, Hermann Steinkamp, llegó a Amsterdam en 1959, invitado por uno de los obispos auxiliares de la ciudad y por el Nuncio de su santidad, encontró un país profundamente dividido: católicos, protestantes y liberales cubrían a partes iguales el espectro político, religioso y cultural y cada uno tenía sus propios medios de comunicación, universidades, colegios y ambientes.

Pocos años después, en 1962, comenzó un proceso de secularización vertiginoso que revolvió el ambiente cristiano del país hasta hacerlo irrespirable. Se llegaba a afirmar que para ser fiel a la Iglesia había que enfrentarse frontalmente contra el magisterio de la Iglesia, los textos del Concilio Vaticano II y todo lo que llegara de Roma. Indudablemente, la gracia de Dios y la ayuda inestimable de san Josemaría y, por supuesto, del Nuncio y del santo Padre san Pablo VI y san Juan Pablo II, hicieron que el doctor Steinkamp, Vicario regional de la Prelatura del Opus Dei, se convirtiera en un baluarte de la fe al que pudieron agarrarse obispos, sacerdotes, religiosos y gran parte del pueblo cristiano.

Tras muchos años de terrible persecución de prensa, radio, televisión y de muchos ex clérigos y ex religiosos, finalmente, las aguas volvieron a su cauce: años después, los seminarios y las iglesias volvieron a abrirse y muchos cristianos pudieron confesar su fe con valentía. En las páginas finales del libro se contiene una fotografía en la que el alcalde de Amsterdam hacía entrega al doctor Steinkamp de la gran condecoración de la orden de Orange que la reina le había concedido como reconocimiento de su fidelidad y ayuda a la Iglesia católica en Holanda.

El autor del trabajo, Fernando Gil Delgado que vivió en aquellas tierras y que se ha documentado suficientemente, se pregunta si el Dr. Steinkamp que llegó en 1959 a Amsterdam recién ordenado con la ilusión de poner en marcha una residencia de estudiantes y abrir un camino de santidad en medio del mundo a través del trabajo profesional, era el mismo que falleció, ya muy gastado y enfermo por las penalidades de la vida y la salud minada (13). Indudablemente, era el mismo y no era el mismo, pues la diferencia estribaba en los milagros que había visto realizar a Dios en esos años y, sobre todo, en la fe robusta que Dios le había ido concedido para que esperara con paciencia para que las cosas volvieran a arreglarse.

José Carlos Martín de la Hoz

Fernando Gil Delgado, Hermann Steinkamp, Los comienzos del Opus Dei en Holanda, Palabra, 2026, 155 pp.