“El testimonio de los fieles en asuntos de doctrina”, es una de las obras más pequeñas o breves, que fueron publicadas por el cardenal John Henry Newman (1801-1890), en el año 1859. Precisamente, se reedita ahora en castellano como homenaje por haber sido nombrado recientemente por León XIV doctor de la Iglesia universal (2025).

A esa pequeña obra, se le han añadido otras dos, también de cierta brevedad, para formar un solo volumen de bastante interés, al que hemos denominado “sensus fidelium” pues esa es la materia común.

Ciertamente, los comentarios “claros” sobre un tema “claro”, como dice el traductor y editor de esta obra, el profesor de la Universidad de Navarra, Víctor García Ruiz, nos servirán para introducir esta breve composición literaria.

El tema de fondo son las diatribas que tuvieron lugar en el ambiente teológico de las islas británicas e Irlanda en aquel periodo. Newman escribió al cardenal Wiseman el 21 de marzo de 1859 y le comunicó que había aceptado ser el director de la Revista intelectual católica Rambler, foco en ese momento de las mayores tensiones de esa revista científica con los protestantes y la jerarquía católica a cuento de la orientación de sus artículos (13).

El análisis que Newman hace al llegar a la revista lo resume nuestro editor: “el análisis de Newman sobre el Rambler detectaba un triple error: entrar en temas teológicos; la manera periodística de hacerlo; y que lo hicieran laicos en un país cuya Iglesia se gobernaba desde la Congregación romana De Propaganda Fide, como tierra de misión que fue hasta 1908” (13).

Enseguida, descenderá a la raíz del problema más candente de la época: el deseo del Estado de revisar los colegios tanto católicos como protestantes, no tanto en materia religiosa sino simplemente civil y científica. El objetivo del gobierno inglés era lograr subir el nivel de la enseñanza en Inglaterra e Irlanda. Naturalmente “el obispo Ullathorne mantenía a rajatabla el principio irrenunciable de que para educar en la fe, la única autoridad son las autoridades católicas; y en lo no religioso, los inspectores católicos aprobados por ellos” (18).

Ciertamente la acción del Espíritu Santo se hará notar en la defensa de la fe para defender lo que “se ha creído siempre, lo que se ha creído por todos y lo que se ha creído en todas partes”. Esta frase del “Communitorium” de san Vicente de Lerins estará presente en la fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia (35).

Las cuestiones de fe que no están documentadas, si lo están en los corazones de los fieles que, movidos por el Espíritu Santo recordarán lo que se ha trasmitido de padres a hijos hasta nuestros días (44).

José Carlos Martín de la Hoz

John Henry Newman, El testimonio de los fieles en asuntos de doctrina, Encuentro, Madrid 2026, 126 pp.