León XIV a los escritores

       El 24 de junio último, el papa León XIV recibía en Roma a cincuenta escritores católicos, invitados por la Librería Editorial Vaticana. Es difícil decir algo sobre la escritura que no haya sido dicho con anterioridad, por eso el Papa comenzaba citando a san Pablo VI cuando, en una ocasión similar, en 1964, se dirigía a los artistas. En aquella ocasión el Pontífice resaltaba la importancia del libro y de la escritura como caminos de verdad y libertad.

Personalmente sospecho que hoy se lee menos que nunca. Los audiovisuales parecen haber sustituido al libro para las generaciones jóvenes. Hay que agradecer que en los centros de enseñanza se exija la lectura de algunos títulos para aprobar. Se puntúa la llamada comprensión lectora. Se trata, al menos, de comprobar si el alumno sabe leer y si comprende lo que lee. Lo necesitará el día de mañana para examinarse de conducir, leer las instrucciones de un electrodoméstico o firmar un contrato de alquiler.

La lectura contribuye a la formación del carácter: exige una cierta tranquilidad en el entorno, curiosidad y espíritu crítico. León XIV pide a los escritores que "sean capaces de despertar el interés por la verdad". Es una petición audaz por que la Verdad, como tal, no es algo intuitivo. Sí lo son, en cambio, el Bien y el Mal. Los audiovisuales están basados en la violencia, la competitividad y un exceso de imaginación negativa: monstruos, etc. El joven necesitará de ese espíritu crítico para darse cuenta de que aquello no es real, que no tiene nada que ver con la vida que le rodea.

León XIV pide que la lectura sea un vehículo para "identificarnos con el punto de vista, la condición y los sentimientos de los demás". Es de suponer que el joven que lee el Diario de Ana Frank o El niño con el pijama de rayas sentirá despertarse en su interior la "compasión y misericordia", sentimientos verdaderamente humanos.

"Cuando llegamos al fondo de nuestra humanidad- afirma el Pontífice- no estamos lejos de Dios: es ahí, en medio de historias muy humanas, donde Dios se revela". Y se remite a los anónimos autores del Antiguo Testamento, de la Biblia, donde Dios quiso dejar un rastro suyo por medio de las palabras. En consecuencia, el Papa agradece a los escritores y escritoras "cada vez que han sembrado [con sus plumas] semillas de reconciliación, de encuentro, de amistad".

Juan Ignacio Encabo Balbín
León XIV, Papa, Audiencia a los escritores, Vatican News, 24 de junio 2026.