Carlos Fernández Liria (Madrid 1959), filósofo especialista en marxismo e ilustración, y escritor, ha realizado un trabajo de síntesis acerca de los errores o carencias de la ilustración o de la “ilustración oscura” tal y como afectan actualmente a nuestro tiempo.
Ciertamente, los resultados de sus análisis corresponden a una visión catastrofista y muy distinta de la realidad con lo que resulta difícil poder hacerse una idea real de hasta donde son utópicas sus propuestas.
Es muy interesante el dato que apunta Keynes de que en este siglo deberían desaparecer los problemas económicos pues habría superproducción de bienes y abundancia de mano de obra, con lo que deberían bajar los precios (93).
Lo más llamativo de sus planteamientos son los continuos y sus furibundos ataques contra la familia a la que considera contundentemente como “el peor enemigo de la sociedad” (201).
Enseguida, reconocerá a regañadientes el derecho a educar a los padres de acuerdo con “los valores religiosos, tradicionales, tribales o sectarios”, pero inmediatamente explicará que gracias a la Ilustración a los hijos se les arrebata a las familias y se le entrega a la escuela para ser adoctrinados por una estancia superior que les libera de la cautividad de los padres (221).
Inmediatamente arremeterá contra los valores y las costumbres de las familias tradicionales, para alabar el método y la educación de los institutos públicos donde los hijos de las familias burguesas europeas pueden entrar en contacto con otros valores y criterios de otras familias y así formar su propio criterio.
De esa manera afirmará con gran seguridad: “Imaginemos que el profesor de matemáticas es un viejo falangista que vota extrema derecha. Explica matemáticas, pero sin duda se le nota mucho su afiliación política. Pero ocurre que la profesora de lengua que llega a continuación es orgullosamente lesbiana y ecologista. Luego es el turno de la profesora de gimnasia, socialdemócrata, vegana y antitaurina. La profesora que imparte química es claramente homófoba, clasista y es probable que islamófaba. Luego viene el hippie de francés homosexual y budista. La profesora de inglés, en cambio, es militantemente atea. El de dibujo es terraplanista (…). Se interpreta como libertad de enseñanza el derecho que tienen los padres a elegir la orientación ideológica de la prisión a la que condenan a sus hijos hasta los dieciocho años” (230-231).
Ciertamente la solución es que los padres estén en contacto con los profesores de sus hijos para que los eduquen en el mismo sistema de valores de la familia tradicional y de la civilización occidental, en lo que se ha denominado el humanismo cristiano.
José Carlos Martín de la Hoz
Carlos Fernández Liria, Contra la ilustración oscura, Arpa, Barcelona 2026, 315 pp.