Proyectar el futuro

 

El profesor emérito de la Universitá di Roma, Luigi Ferrajoli plantea en este interesante trabajo las diversas tendencias y sensibilidades con las que han reaccionado los profesores de derecho Constitucional al plantear una “Constitución global” fundamental para que haya paz en el mundo.

Efectivamente, al igual que hizo Hobbes cuando planteó en el Leviatán la posibilidad de entregar la libertad individual al Estado para que el rey gobernara de modo despótico Inglaterra a cambio de que se conservara la paz en el país, del mismo modo nuestro autor trazará un panorama devastador de guerras crueles e infinitas y, por tanto, le parecerá necesario y urgente entregar las libertades y autonomías de las naciones y de las personas para constituir un solo estado con una sola constitución.

Esta cuestión, el rey o emperador universal, ya se lo planteó Francisco de Vitoria en su Relección sobre el poder civil en el siglo XVI y llegó a la conclusión de que era imposible superar el egoísmo personal y los intereses nacionales, para construir ese gobierno global y universal.

Lógicamente, los innumerables problemas y dificultades que plantea una nueva Constitución global se derivan de la misma cuestión; nadie quiere perder libertad y soberanía pues precisamente lo que impera es el egoísmo personal y las urgencias en cada nación.

Estas cuestiones irán siendo tratadas con nuestro autor con un gran tacto y esperanza pues su conclusión es que la globalización del mercado, del derecho internacional, y de la política terminará imponiendo su lógica y acabaremos cediendo el poder y la libertad no a un rey déspota sino a un conjunto de multinacionales que son las que realmente marcan las condiciones del gobierno de la globalidad (51).

Que el poder real ya no está ni en naciones unidas ni en los estados es un dato de que parte nuestro autor para soñar con acuerdos económicos y energéticos que sustente un nuevo mercado global, base para acuerdos jurídicos. Esto lo denomina nuestro autor como la “democracia cosmopolita” (127).

La argumentación jurídica, sociológica, cultural y filosófica, en nuestro autor, dará paso ya casi al final del libro a una simple constatación: “en democracia no existe la voluntad general” (175).

Ciertamente, la nueva geopolítica diseñada por Rusia de tres bloques en liza con influencia en otros estados y países facilitaría acuerdos de globalidad pues solo serían tres bloques con los que establecer una negociación. Por tanto, nos dirá nuestro autor con gran dosis de paciencia que “la imposibilidad de gobernar la globalidad no es el fin del mundo” (59).

José Carlos Martín de la Hoz

Luigi Ferrajoli, Proyectar el futuro. Por un constitucionalismo global, Ediciones Trotta, Madrid 296 pp.