La ciudad del sol

 

Tommaso Campanella OP (1568-1639), redacta una de las grandes críticas a la sociedad de su tiempo a través de un supuesto viaje hasta la “ciudad del sol”, donde quedarán expresadas también todas sus ideas “modernas” tanto en la reforma de la Iglesia como de la sociedad civil (28).

Según los especialistas las muchas obras de Casmpanella han pasado al olvido por falta de originalidad y por aportar pocas ideas valiosas. Ciertamente la “ciudad del sol” ha sobrevivido so (54).

La censura le obligó a insertar numerosos lugares de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia para darle verosimilitud a la obra, aunque más bien produjo cierto rechazo por la excesiva abundancia de notas (56).

Es interesante que Campanella contraponga la Revelación divina contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición con la autoridad del Magisterio, puesto que son cuestiones muy diferentes. La infalibilidad pontificia estaba en la interpretación de la revelación desde la misma revelación y desde el magisterio anterior.

Nunca en la Iglesia se ha puesto por encime de la Palabra Revelada la palabra del Magisterio como ha recordado la Constitución Dogmática “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II.

A esto se añade el segundo problema del momento que sería la autoridad de la ciencia y el magisterio de la Iglesia, por ejemplo, en el caso Galileo al que Campanella aplaude a la vez que le anima a ser prudente y no manifestarse claramente en contra de las interpretaciones científicas de la Biblia. Es decir, distinguir entre el método científico experimental y el método de los Lugares Teológicos.

Evidentemente, la desconfianza en la Iglesia en materias profanas no tiene sentido como la de la desconfianza en lo que puede decir la ciencia experimental sobre los sentidos de la Escritura. Ciertamente la voz de Dios es la misma tanto en las leyes de la naturaleza como en las verdades que contiene la Escritura para nuestra salvación (64).

La libertad de investigación tanto en la ciencia como en la teología está al servicio de la dignidad de la persona humana y, por tanto, hay que actuar con tacto y prudencia antes de disturbar un magisterio de la Iglesia que seguía aferrado a su método y a la unidad de las ciencias sometidas a la teología (65).

Antes de concluir esta breve reseña, conviene adelantar al lector que antes de leer esta Utopía debe caer en la cuente de que estamos ante un mundo en estado de naturaleza, son la gracia santificante, algo esencial en la teología católica y más en la época en la que fue redactada (71).

José Carlos Martín de la Hoz

Tommaso Campanella, La ciudad de Dios, Akal, Madrid 2026, 190 pp.