El profesor y ensayista José María Carabante se ha adelantado con este ensayo a la decadencia, muerte y entierro de la cultura woke tanto en Estados Unidos como en el mundo entero, sencillamente porque está al día de lo que se publica y por donde va la antropología actual.
Hay una realidad tozuda y es la existencia del humanismo cristiano que lleva veinte siglos unificando y dirigiendo el pensamiento de la cultura occidental que sigue siendo guía y norte del mundo entero.
Ciertamente, el humanismo cristiano actualmente ha tomado la forma de humanismo global con características muy claras: verdadera, justa, individualista, amante de la libertad, solidario, digital, feminista, pacifista, ecologista, globalizada, abierto a la trascendencia y algunas cosas más que se están perfilando. Por tanto, estaríamos, como toda la vida con un humanismo que va adquiriendo de las diversas etapas de la historia valores y aportaciones que enriquecen y desarrollan la dignidad de la persona humana.
Desde e primer momento se observó que la cultura woke no podría triunfar porque sencillamente no poseía una antropología acorde con la dignidad de la persona humana. No “despertaba” entusiasmo, ni verdad, sino desconfianza, destrucción, odio y de nuevo la lucha de clases.
La prueba del nueve del fracaso de la cultura woke radica en que sólo cuando su antropología subyacente sea clara, homogénea, global y asimilada por los economistas, juristas, sociólogos y filósofos entonces podremos preocuparnos.
El movimiento woke nos recuerda que tendremos que padecer esos rebrotes de defensa real de los derechos humanos en temas capitales como la emigración, la integración racial, el diálogo de culturas para seguir avanzando en el humanismo global y lograr verdaderamente la igualdad de razas.
Hay un elemento muy interesante que aporta el profesor Carabante y es lo que denomina el gnosticismo woke, es decir una especie de descreimiento generalizado en las religiones tradicionales.
Ciertamente, contrasta ese hecho con el fenómeno contrario que se experimenta en Europa: una incesante y creciente sed de Dios y especialmente de poseer y disfrutar de una relación personal con Jesucristo. Tal y como están reflejando no solo las encuestas sino, sobre todo, el impacto de la vida de santos como Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, el Padre Pío, Josemaría Escrivá o Carlo Acutis. Finalmente, no debemos olvidar el éxito del impulso de la familia cristiana y de la Teología del cuerpo de Juan Pablo II y de Amoris Laetitiae de Francisco.
José Carlos Martín de la Hoz
José María Carabante, Auge y caída de lo woke. Como superar la política identitaria y asegurar la democracia, Sekotia, Madeid 2026, 206 pp.