Decía santa Teresa de Jesús que deseaba que todas sus hijas alcanzaran una alta meta en la vida mística y de contemplación pues así todas las personas que se acercaran a sus monasterios se contagiarían de esa alta vida contemplativa y los cristianos corrientes experimentarían también la vida de unión con Dios, de ese modo la mística daría mucha gloria a Dios.
En cierto modo, el catedrático de Historia de la Universidad San Pablo CEU de Valencia y miembro de la Academia de Historia Eclesiástica de Valencia, Emilio Callado, nos ofrece en este magnífico trabajo coral una magnífica visión de conjunto: ha logrado representar y reseñar un ámplio conjunto muy interesante de obras que se escribieron en el interior de los claustros de España en los siglos XVI y XVII.
Lo primero que se explica abundantemente en esta obra a través de ejemplos muy variados, es que las bibliotecas de estos monasterios urbanos y rurales eran muy ricas en obras y en la calidad de las mismas. El efecto de la Imprenta se hace notar, pues los benefactores ayudan con medios económicos y con libros al nivel espiritual y humano de nuestros religiosos/as. Ciertamente, hay una contribución de tratados de alta espiritualidad y vida mística, como no podía ser menos pues estamos en el siglo de otro de las letras castellanas y de la edad de oro de la mística.
Asimismo, la portada del trabajo nos muestra a un dominico, fray Pedro Machado, obra de Zurbarán que se encuentra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que podría pertenecer a la Segunda Escuela de Salamanca y escribir sobre los grandes problemas de la teología de su tiempo con acentos antropológicos del hombre como imagen y semejanza de Dios.
Lógicamente, la mayoría de las obras que se escriben y que se entregan a las imprentas desde los conventos son escritos teológicos, fruto de las clases en los claustros, noviciados y monasterios, en las que se aprecia la serenidad y profundidad a la hora de escribir: hay mucha más especulación que en las clases de los profesores de universidades, siempre sin tiempo de preparar las clases.
También hay abundantes obras de espiritualidad y de buen nivel de vida de contemplación, como puede ser la obra escrita de santa Teresa y aquí veremos otras grandes místicas desconocidas por la mayoría del pueblo cristiano.
Asimismo, hay obras en los conventos de literatura clásica en las bibliotecas, a veces porque las regalan los benefactores y, otras veces, porque les enviaban a los frailes desde la Inquisición para que las leyeran para hacer sus dictámenes y contribuir a la listade libros prohibidos, dar la licencia de impresión o todo lo contrario expurgarlas o prohibirlas.
José Carlos Martín de la Hoz
Emilio Callado (ed), Letras desde el claustro. Cultura escrita de las órdenes religiosas en la Monarquía de España (siglos XVI-XVII), Silex, Madrid 2026.