Cristianismo, Europa, Libertad

 

José María Barrio coordina este interesante trabajo de investigación sobre las raíces cristianas de Europa y su vigencia actual en el concierto de la Comunidad Económica Europea.

Ciertamente la trascendencia del hombre y la ética bajo el ángulo de una visión cristiana de la existencia corresponden con el ser de Europa y es una de las raíces capitales de la cultura occidental (17).

Indudablemente, unida a esta cuestión está unida otra, más importante si cabe, la posibilidad de la relación personal del hombre con Dios y la aceptación de la revelación divina por parte del hombre. Esto ya no es una raíz clave para entender Europa sino para captar el sentido de la existencia y de los ideales llevados a cabo por los santos y los grandes hombres de fe que construyeron Europa y la desarrollaron en una sociedad justa y solidaria.

En este sentido el hombre pasaría de ser creyente a ser testigo y crecería en él una unidad de vida sencilla y fuerte que le convertiría en un cristiano cabal y en cuya imagen otros podrían leer su existencia (23).

Verdaderamente, la fe vivida con autenticidad aparecerá también en la viuda publica y la dignidad de la persona humana, como imagen y semejanza de Dios, quedará reflejada en las leyes tanto civiles como eclesiásticas (25).

Ciertamente, el ataque laicista a la Iglesia ha producido en estos últimos años un regreso de la juventud, intrigada por la verdad que se esconde en la revelación cristiana y la única instancia que ha perdurado en esos veinte siglos en la cultura occidental y quienes detentan ciertamente la importancia y el valor infinito de la caridad y el cuidado de los descartados y desfavorecidos y de quienes defienden la libertad, la paz, la familia y la solidaridad entre los pueblos y la búsqueda del bien común (31).

Finalmente, hemos de referirnos, aunque sea brevemente, que los intentos de los estados aconfesionales han llevado no a la separación entre la Iglesia y el Estado bajo el respeto mutuo, sino a un Estado anticatólico, como su fuera incompatible la democracia y el catolicismo (35).

No podemos terminar sin hacer una mención explícita al principio de libertad religiosa invocado en el Concilio Vaticano II que ha resultado providencial pues en muchos países islámicos se está prohibiendo cualquier signo de cualquier religión que no sea la musulmana (37).

José Carlos Martín de la Hoz

José María Barrio (ed.), Cristianismo, Europa, Libertad, Ediciones Teconte, Madrid 2016, 210 pp.