Don Marcelo González (1918-2004), cardenal arzobispo de Toledo fue uno de los principales protagonistas del postconcilio en España, puesto que logró aplicar el concilio Vaticano II con toda hondura y profundidad en la diocesianeidad, impulsar toda la teología del laicado, revitalizar la vida de las parroquias e instituciones seculares y religiosas y lo más difícil de todo: mantener llenos y desbordados los seminarios y noviciados de Toledo y de otras diócesis de España que siguieron también el Concilio y su buen ejemplo
Muchos obispos de su tiempo se preguntaron cómo logró mantener viva, vibrante e ilusionada la diócesis mientras en el resto de las diócesis vivieron momentos patéticos de pérdida de seminaristas y religiosos, defecciones sacerdotales y sobre todo una mayúscula desorientación doctrinal.
En efecto, en España como en Italia se vivió a la letra el gran dolor de san Pablo VI que llegó a exclamar desde el balcón de la plaza de san Pedro que el “humo del infierno había entrado en la Iglesia de Dios”. Realmente el varapalo sufrido hizo que san Pablo VI sufriera indeciblemente, cuando al poco de clausurar el Concilio había anhelado una primavera para la Iglesia universal.
Ciertamente, la tentación de la desorientación poco a poco fue logrando formularse científicamente, pero hasta Benedicto XVI no se expresó públicamente por el magisterio de la Iglesia con todas las letras y estas fueron: “la dictadura del relativismo”.
Realmente, del primer análisis de Benedicto XVI sobre la situación creada durante el postconcilio, fue el del fenómeno de la contestación como había expresado en su libro “Informe sobe la fe”, libro-entrevista con el periodista Vittorio Messori, donde hablaba abiertamente de la hermenéutica de algunos al interpretar el Concilio contra la tradición de la Iglesia.
Al leer la aplicación del Concilio en Toledo en clave del respeto y la veneración por la tradición de la Iglesia, hay que agradecer la tarea de don Marcelo y de tantos buenos teólogos que supieron esperar a que las aguas se serenasen antes de tomar medidas precipitadas.
Por ejemplo, en la teología actual ha quedado toda la teología de Ratzinger y de pocos casos más pues sencillamente algunos se dejaron llevar precipitadamente por la dictadura del relativismo y perdieron el tiempo dedicando años de estudio e investigación a ciertas teologías de la liberación ya obsoletas y abandonadas por todos. Como se puede observar en este volumen. Hacemos notar la interesante bibliografía de este trabajo.
José Carlos Martín de la Hoz
Alberto José González Chaves, Don Marcelo. Obediente y libre, Homolegens, Madrid 2026, 407 pp.