Novalis

Biografía: 

Poeta alemán, n. en Wiederstedt (Sajonia) el 2 mayo 1772, m. en Weissenfels (Sajonia) el 25 mar. 1801.

Biografía. Es el más espiritual de los poetas románticos alemanes. Su poesía es tan profunda como clara y llena de vida. Él mismo llamó a su concepción poética «idealismo mágico». En él se fundan la poesía, la filosofía y las ciencias naturales para formar una ciencia peculiar, interpretación mística del universo. Su seudónimo Novalis es de tradición familiar; ya en el s. XIII, sus antepasados habían tomado nombre de unas posesiones en Neurode, llamándose de Novali.

La primera formación humanística la recibió en la casa paterna con preceptores; al mismo tiempo, fue educado en la religiosidad pietista. En 1784, su padre pasó a ser director de las salinas de Weissenfels, trasladándose poco después a dicha ciudad toda la familia. Terminados los estudios medios en el gimnasio de Eisleben en 1790, N. comenzó el mismo año la carrera de Leyes en la Univ. de Jena. Ya de esta época datan sus primeros ensayos poéticos, pues más que las leyes le atraían la filosofía y la poesía. En Jena oyó al famoso ex fraile Reinhold, filósofo kantiano, y trató personalmente a Schiller, que por entonces enseñaba allí Historia, a quien admiraba como «educador del siglo futuro». Al año siguiente, se trasladó a la Univ. de Leipzig, donde conoció la filosofía de Fichte , que le entusiasmó, y en la que posteriormente se inspiraron en gran parte sus propios ensayos filosóficos. Aquí estudiaba a la sazón F. Schlegel, con quien N. trabó una amistad profunda y duradera. Por esta época, Schlegel describe a su joven amigo en estos términos: «Un muchacho muy joven todavía, bien educado y fino, de rostro delgado y ojos negros; su expresión es espléndida cuando habla fogosamente de algo hermoso; es, sobre todo, un gran entusiasta, y habla tres veces más y más rápido que cualquier otra persona. Posee una enorme agilidad mental y gran sensibilidad. El estudio de la filosofía le ha dado una rica facilidad para tejer hermosos pensamientos filosóficos; no va a lo verdadero, sino a lo bello. Su sensibilidad tiene algo de pudoroso que proviene del fondo de su alma, no de inexperiencia. Es muy alegre, muy blando, y capaz aun de recibir cualquier forma que se le imprima» ( carta a su hermano August Wiehelm, fechada en Leipzig, enero de 1792).

Perturbado por una pasión amorosa y falto de resistencia psicológica, pensó N. hacerse soldado, creyendo que la milicia le educaría en un espíritu viril; pero al poco tiempo renunció a dicho propósito y se trasladó a Wittenberg, ciudad más recogida que Leipzig. Con trabajo metódico, llevó allí a término sus estudios de Leyes. Secundando el deseo de su padre, marchó en 1794 a Tennstedt para adiestrarse en la técnica de la administración. El oficial Just fue allí su maestro y amigo, y más tarde su primer biógrafo. En noviembre del mismo año conoció N. a Sofía von Kühn, niña de 13 años y prometida suya poco tiempo después. N. confiesa deber a ella su carácter, y por hacerla su esposa estaba dispuesto a tomar rápidamente una profesión y renunciar a otras ambiciones intelectuales. La muerte de Sofía dos años más tarde significa el verdadero nacimiento de N. al mundo de la poesía. De la quiebra de un sueño, nació en él otro sueño superior, y Sofía se transfigura en su mente en la amada inmortal. Ahora siente N. el amor como una fuerza cósmica, y todo su anhelo es seguir a la amada en la muerte para alcanzar en ella la unión espiritual. Una visión tenida junto a su tumba le dio la certeza de esta unión; desde aquel momento Sofía fue para él un símbolo religioso y hasta una personificación de la divina sabiduría. Cristo y Sofía representan para N. la suma del amor. En torno a esta experiencia mística se polariza todo su mundo poético. N. descubre por doquier fuerzas mágicas, que interpreta como emanaciones de un mundo oculto y superior. En diciembre de 1797, ingresó en la Escuela de Minas de Freiberg, donde estudió mineralogía y geología hasta la primavera de 1799. Con esta preparación entró de asesor en la administración de las salinas de Weissenfels. N. comenzaba ahora a sentirse más centrado en el mundo real. A ello le obligaba también el nutrido círculo de sus amigos, entre ellos los hermanos Schlegel, Tieck y el filósofo Schelling. Tieck sería más tarde el primer editor de sus escritos. En diciembre de 1798, se prometió con Julia von Charpentier, hija de un ingeniero de minas. Mas este nuevo amor no significó para N. el olvido de la «diosa de la noche», de la que ningún otro ser le podría ya separar. N. vivía en Weissenfels, en casa de sus padres, y solía viajar a Jena y Weimar, donde tuvo ocasión de conocer a Goethe. Sus estudios de ciencias naturales y de filosofía, junto con sus reflexiones poetológicas, así como las discusiones con sus amigos sobre las ideas políticas de la Revolución francesa, dieron por fruto numerosos fragmentos y ensayos que N. consideraba como materiales para una enciclopedia de las ciencias basada en el método trascendental de Fichte. En el verano de 1800, hallándose en Dresde, le sobrevino una hemoptisis. La misma enfermedad que llevó al sepulcro a Sofía había hecho presa de su organismo. En marzo del año siguiente moría en la casa paterna.

Creación literaria. La producción de N. se acumula en el corto espacio de tres años. Es ante todo lírica, aun en la narración y el ensayo; su lenguaje es fluido y musical, cargado del sentimiento que brota de su espíritu melancólico y soñador. Entre sus poemas destacan Hymnen an die Nacht (Himnos a la noche), 1797, y Geistliche Lieder (Canciones espirituales), 1799. Los Himnos, en prosa rimada, son un canto a la noche, morada del ser verdadero y del genuino amor. No la luz del día, sino la sombra luciente de la noche encierra los misterios de la vida y de la muerte, nuestra redención. En la primera parte describe N. el tránsito del mundo del día, que parece representar la real, al de la noche, realidad verdadera. Con lenguaje cadencioso, describe su experiencia; una serie de imágenes sugestivas va haciendo ostensible el ser de la informe e invisible: «Yo me vuelvo a la santa, inexplicable, misteriosa noche. Allá lejos queda el mundo, como hundido en un profundo sepulcro. ¡Qué desolado y solitario su lugar! ». En la segunda parte del poema predomina la reflexión. N. desarrolla aquí una historia romántica de la redención. La Antigüedad no alcanzó la victoria sobre la muerte; pero vino Cristo al mundo y la venció con su muerte y resurrección. Al final del poema, la experiencia del amor y de Cristo se funden en un único anhelo: «¡Abajo, a la dulce esposa, a Jesús el amado! Suave, ampara el crepúsculo a los amantes afligidos. Un sueño rompe nuestros lazos y nos traslada al seno del Padre». En las Canciones espirituales se refleja el recuerdo de los piadosos días de la infancia. La imagen de Sofía se trasforma en la de María. Una dicha celestial inunda el corazón en medio del mundo. El alma fiel se dirige al Redentor desde el centro de la comunidad. Las Canciones respiran espíritu pietista, evitando lo propiamente dogmático. En el ensayo Die Christenheit oder Europa (La Cristiandad o Europa), 1799, presenta una imagen poéticamente idealizada de la unidad política y religiosa de la Edad Media, unidad que desea ver restablecida en el futuro. La religión debe volver a ser el fundamento del Estado. «Del sagrado seno de un venerable concilio europeo resurgirá la Cristiandad, y el asunto de la renovación religiosa será llevado a cabo según un plan general y divino. Nadie protestará ya contra la opresión temporal o eclesiástica, pues la esencia de la Iglesia será una auténtica libertad, y todas las reformas necesarias se llevarán a cabo bajo la dirección de la misma como pacíficos procesos dentro del Estado». Cuando N. leyó a sus amigos este ensayo, comenzaron a taparse los oídos, no viendo en él otra cosa que una glorificación del catolicismo. Pero fue un malentendido inexplicable. La idea de N. (o mejor dicho, su ensueño) era el retorno de Europa a un cristianismo preconfesional, católico en el sentido de europeo, como existió en la Edad Media antes de las escisiones confesionales. Bajo este aspecto, considera al protestantismo como una crisis pasajera de secularización y entibiamiento, a la que sucederá un día la superación de las confesiones y el establecimiento de una nueva catolicidad occidental. Tieck no incluyó este ensayo en la primera edición de las obras de N. (1802), y así quedó excluido igualmente en las siguientes hasta la cuarta (1826), en que lo incluyó F. Schlegel (ya con- vertido al catolicismo), contra la voluntad de Tieck. La profecía de N. no se ha cumplido, pero ahí está, con todo su frescor, como una posibilidad para Occidente. Los Fragmente (Fragmentos), cuya primera parte apareció en la rev. «Athenaeum», en 1798, bajo el título Blütenstaub (Polen de flores), recogen diversidad de escritos en que N. condensa en forma aforística sus pensamientos sobre los más variados temas. Son como el breviario de su filosofía romántica, una filosofía dirigida sobre todo a la interioridad. Es inconfundible la vena panteísta: «La formación del espíritu es conformación con el espíritu universal». «Cada individuo humano es centro de un sistema de emanaciones».La tarea del hombre es llegar a la propia perfección, que consiste en ser universo. Hasta alcanzar esa meta, la tónica de la existencia es la añoranza, fuente de la poesía. La poesía es lo real absoluto, y disuelve al ser extraño en el propio ser. «Cuanto más poético, más verdadero». Verdad es la fusión de sujeto y objeto, de sentimiento y mundo. Por eso todo poema es expresión de lo eterno. Hay que romantizar al mundo, dice N., para que recobre su verdadero sentido; y romantizar no es otra cosa que dar un alto sentido a lo común, un aspecto misterioso a lo diario; a lo conocido, la dignidad de lo desconocido; a lo finito, un fondo de infinitud. Elemento importante del romanticismo de N. son los conceptos de «fluidez» y «derretimiento», procesos en que se muestra el alma del mundo; en el individuo humano causan el anhelo de desintegración. «Todas nuestras sensaciones agradables no son en último término sino deliquios, movimientos de las aguas eternas en nosotros» , las aguas que fueron nuestra primera cuna. La añoranza del origen implica el anhelo de la muerte, de una muerte mística. El camino para esa muerte es la experiencia del amor. y la unión de amor sólo es posible en la muerte de amor. El legado literario de N. lo completan dos novelas inconclusas: Die Lehrlinge zu Sais (Los aprendices de Sais), 1798, y Heinrich van Ofterdingen (1799-1801). Bajo dos temas diversos, idéntico estilo e intención, un mundo de ensueño y el anhelo de amor. La novela es para N. la forma adecuada de expresión del mundo mágico y mitológico; todo tiene que ser aquí admirable y misterioso, todo lleno de vida, y la Naturaleza debe estar en armonía con el mundo de los espíritus. El fragmentarismo es esencial a toda composición romántica, pues simboliza lo infinito, irreductible a los límites de la obra acabada. Los aprendices de Sais es la historia de un hombre que, llevado de un ardiente anhelo, levanta el velo de Isis en el templo de Sais, encontrándose a sí mismo al descubrir en sí el amor. En Heinrich von Ofterdingen describe N. una serie de episodios de la juventud de este trovador legendario. El mundo en que se mueven los personajes es de ensueño; el héroe es igualmente un soñador; el objeto de su contemplación no es el mundo de las cosas reales, sino el de su fantasía; la Naturaleza se le manifiesta igualmente en sueños, y el amor se le hace realidad al conocer a la hija de Klingsor, Matilde, que es para él personificación de la poesía. Al lado de ella había de ser Heinrich soberano de un reino espiritual; pero Matilde muere, y Heinrich tiene que alcanzar su perfección allende la muerte. Sólo la primera parte de la novela quedó terminada. N. escribió además un Diario íntimo a raíz de la muerte de Sofía.

Varios: 

Seudónimo de Georg Friedrich von Hardenberg

Nacimiento: 
1772
Fallecimiento: 
1801