Desinstitucionalización política

En 2023, el político e intelectual Jordi Sevilla denunciaba la distancia existente entre los ciudadanos y sus teóricos representantes parlamentarios. Aparentemente, estos actuan al servicio de los partidos políticos en cuyas listas han sido elegidos más que en el de sus electores (Jordi Sevilla, Manifiesto por una democracia radical, Deusto, 2023).

En esta línea, el analista Pablo Mariñoso, en la revista Nuestro Tiempo del mes de marzo, habla de una desinstitucionalización de la política. Cuando la sociedad no siente representada por las Cámaras legislativas, lentas en su actuación y fragmentadas, busca cauces nuevos para actuar políticamente  (Pablo Mariñoso, revista Nuestro Tiempo, marzo 2026). Escribe este autor: "Más que en los partidos políticos, se confía en asociaciones, colectivos y canales de opinión personalizados, ya que las estructuras clásicas de los partidos no ofrecen eso" (N.T, pág.59).

Como ejemplo de esas asociaciones y grupos de presión extraparlamentarios podemos mencionar el movimiento LGTBI,  los movimientos feministas, grupos animalistas, defensores del medio ambiente, de los derechos humanos o de apoyo a la inmigración. En un sentido distinto, encontramos a los grupos para defensa de la familia, grupos Provida, o en apoyo de la escuela cristiana, la Fundación de los Abogados Cristianos o el grupo de opinión Hazte Oir. Estos grupos y asociaciones protagonizan su confrontación ideológica fuera de las Cámaras y, si en algún momento sus reivindicaciones son asumidas por el legislador, las leyes se aprobarán sin obtener el consenso social.

Según Pablo Mariñoso, el segundo camino para la actuación política fuera del Parlamento es la judicialización de la vida pública. Cuando un grupo no está de acuerdo con determinada norma anuncia que la va a denunciar ante el Tribunal Constitucional. Igualmente, se utiliza la vía penal contra determinados políticos -siempre argumentando su presunta corrupción- para apartarlos de la vida pública: "Allí donde no llega la política -afirma el autor- lo hace un Tribunal".

Por último, Mariñoso se refiere a la necesidad de ganar el relato ante la opininión pública. Se trata de convencer a la ciudadanía de que determinadas medidas o posicionamientos de algunos grupos políticos obedecen a intenciones espúreas. Escribe el autor como "no son pocos los grupos que bien coordinados, financiados y hábiles en el manejo del lenguaje, están logrando instalar marcos de pensamiento alternativos que condicionan el debate público" (N.T. pág.59).

Podemos poner como ejemplo de lo anterior los argumentarios de los partidos. Comprobamos la importancia que se da hoy a los portavoces y a su aparente credibilidad. En las discusiones para ganar el relato gana el que más grita, y al exagerar los argumentos estos se sitúan a un paso de la mentira o directamente dentro de ella. Por último, para hacer creíbles sus "relatos", los partidos necesitan utilizar a algunos medios de comunicación: prensa, radio, televisión e internet. De esta manera vemos cómo cada grupo político se dirige a la sociedad a través algunos de estos medios con exclusión de los demás.

Juan Ignacio Encabo Balbín

Sevilla, Jordi, Manifiesto por una democracia radical, Deusto, 2023
Mariñoso de Juana, Pablo, La política estadounidense ya no se hace en el Congreso, Nuestro Tiempo, marzo 2026.