El águila y la sotana

 

El profesor y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, Julián Chaves (Malpartida, Cáceres, 1957) ha publicado magníficamente con todo tipo de medios de difusión un interesante trabajo sobre las relaciones Iglesia y Estado desde 1939 hasta 1945.

Indudablemente el Syllabus de Pío IX y el franquismo coinciden en una sola cosa; en desear los estados confesionales que justamente desde la revolución francesa habían entrado en decadencia hasta el día de hoy en la que, gracias a Dios, ya no quedan teóricamente ninguno.

La investigación del profesor Chaves está bastante bien documentada, sobre todo en los años previos al franquismo donde los archivos ya están abiertos y, en general, está bastante trillada la cuestión.

Efectivamente, el tiempo termina por colocar las cosas en su sitio y, desde luego, el anticlericalismo creciente que culminó en la persecución religiosa de la Segunda República y la guerra civil española no dejaba de ser un clamor impetuoso acerca de la urgente separación de la Iglesia y el Estado.

Indudablemente, el famoso discurso de Azaña en las Cortes Constituyentes de 1931: “España ha dejado de ser católica” quería expresar exactamente eso: España ya no era confesionalmente católica y se iba, en la segunda República, al modelo actual que vivimos en España una separación Iglesia y Estado, pero con unos acuerdos Iglesia y Estado que permitiesen a ambas instituciones actuar en un clima de mutuo entendimiento y respeto.

Precisamente, el error de los diversos gobiernos liberales en el siglo XIX y XX y de los de la Segunda República fue pensar que se podía cambiar España y el sentimiento religioso de los españoles con la publicación de Constituciones o con medidas anticlericales como la supresión de determinadas órdenes religiosas, las cuotas en noviciados y seminarios o las desamortizaciones que dejaron sin ayuda a miles de pobres y desfavorecidos en España, medidas que ya tenía previstas Carlos III en su “despotismo ilustrado”.

Indudablemente, Franco y su incipiente régimen dictatorial necesitaba una fachada externa cara a muchos países todavía muy católicos especialmente en América y necesitaba el apoyo de la Iglesia en la cohesión interna en un país profundamente dividido por la guerra civil y lleno de la experiencia del odio fratricida.

Las referencias al Opus Dei son escuetas y breves pues lógicamente en aquella época eran muy escasos el número de sus fieles y apenas tenían importancia en el conjunto de la sociedad (pp. 430-431, 435, 436). Es curioso el interés que se ha tomado el autor por reseñarlo, seguramente es debido por el interés que tiene en mostrar que la Iglesia se habría aprovechado de los medios que Franco le proporcionó.

José Carlos Martín de la Hoz

Julián Chaves, El águila y la sotana. La Iglesia durante el primer franquismo (1936-1945), Ático de los libros, Barcelona 2026, 595 pp.