El Frente Popular de 1936

 

Estamos celebrando los noventa años de las famosas elecciones de febrero del 1936 que dieron la victoria al Frente Popular., a la que sucedieron los gobiernos del presidente Azaña, quien habría retomado los gobiernos de centro izquierda que pugnarían por construir lo que ahora se llama la tercera España progresista y republicana que hubiera llevado a España a conectar con Europa, como subrayaba siempre Ortega y Gasset.

Es decir, que, si hubiera logrado mantenerse Azaña en el poder, podría haber situado, en poco tiempo, a España junto a Francia y a Inglaterra, como un motor democrático europeo frente a los fascistas y comunistas que estaban creciendo peligrosamente en aquellos años y que, efectivamente, tanto daño hizo durante años a la dignidad de la persona humana.

Son muchos los trabajos que actualmente pueblan las librerías donde se habla del Frente Popular, del 36 pero, realmente, de lo que tratan es de si las elecciones fueron verdaderamente ganadas o no por el Frente Popular. En realidad, sus autores no les interesa conocer la verdad matemática ni democrática, sino que lo que buscan sencillamente es mostrar si fueron o no legales tanto la revolución de Asturias o el golpe militar de Franco.

Ahora bien, hay otra parte de la bibliografía actual que está estudiando el armazón ideológico de la II República. Unos denominan al Frente Popular como un proyecto utópico, pues piensan que las masas obreras y anarquistas no eran verdaderamente demócratas y estaban excesivamente ideologizadas. Bastaría con leer el diario de sesiones de las Cortes en el debate de estado de la nación de 1936 para ver la manifestación de intenciones de esos partidos políticos que se expresaron con total crudeza.

Asimismo, la falta de masas democráticas que movilizaba la izquierda democrática se notaba en la inmensa cantidad de huelgas, muertos por asesinato en enfrentamientos ideológicos, tanto en la calle como en los propios entierros donde había provocaciones por los extremistas de signos opuestos. Efectivamente, esta argumentación también subrayaría el término utópico del Frente Popular.

También hay que recabar la opinión de otros historiadores que muestran la solidez democrática del proyecto del Frente Popular y los óptimos resultados en los pocos meses de vida de los gobiernos de centro izquierda de Azaña y los diversos apoyos en los que se sostuvo.

Ciertamente, son encomiables las oposiciones a maestros que se convocaron, donde miles de maestros pudieron ser enviados a los pueblos de España y comenzaron a enseñar a leer, escribir y a dar la oportunidad de levantar culturalmente los pueblos y ciudades de España. Ciertamente las relaciones con la Iglesia, los pasos dados en el proyecto de separación Iglesia y Estado fueron consolidándose. También la solución al problema autonómico. 

José Carlos Martín de la Hoz