Siempre es un gusto volver al mundo clásico y más de la mano de los grandes especialistas en la materia como Unai Iriarte (Abárzuza, Navarra), profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En esta ocasión, el profesor Iriarte, se detendrá en su tarea investigadora sobre la figura de la tiranía en el mundo clásico griego y latino. En primer lugar, desarrollará la definición de tiranía en los grandes filósofos y pensadores de la antigüedad.
Lógicamente, hemos de asentar desde el principio que la figura del tirano estará siempre unida con la idea de infelicidad e insatisfacción y de cierto deterioro mental, por pura incapacidad (151).
Enseguida, Iriarte subrayará que la tiranía estaba unida con la incapacidad de inteligencia y astucia para el gobierno de modo que el tirano debía apostar por el uso de la violencia y del temor (153) para asentarse en su posesión del férreo poder.
En cierto modo, ese planteamiento y concepto de tirano pasó directamente a la ciencia política de la mano de Nicolas de Maquiavelo expresado en su célebre obra “el príncipe”, denostada por todos pero citada por todos.
Indudablemente, nos dirá Foucault, donde “hay poder hay resistencia” y esa última forma de resistencia cuando la opresión es insoportable, sobre todo la económica, se llamará tiranicidio (157).
Vitoria y la Escuela de Salamanca asentarán el valor de la libertad y de que el poder es entregado por Dios al pueblo y el pueblo, mediante el juicio de vasallaje, se someterá al rey. Eso sí, si la carga fiscal es injusta y opresiva y el gobierno es tiránico y comienzan las ausencias del rey vendría el derrocamiento del príncipe a consecuencia de la tiranía insoportable. En ese sentido, Vitoria seguía a los clásicos como a Isidoro de Sevilla para quien el rey era siempre un tirano (202).
Para Juan de Salisbury el tirano era un ser maléfico contra el cual solo podía llevarse a cabo el asesinato (204). De hecho, estas teorías resurgieron en el siglo XVII cuando el despotismo ilustrado se impuso en Europa y las casas reales aprovecharon la atomización de las Iglesias tras la ruptura luterana para dominar la Iglesia y las conciencias.
El concepto de tiranía se haría fuerte en Juan de Mariana quien teorizó sobre el tiranicidio que dejó en vela a las monarquías europeas, pero todo quedó en agua de borrajas hasta que esos principios a través de Locke llegaron a las trece colonias y terminaron por producir la primera revolución de las ideas; la independencia americana, luego vendría, como colofón la revolución francesa y la de todos los reinos de América y el periodo postcolonial.
José Carlos Martín de la Hoz
Uniai Iriarte, El rostro de la tiranía. Lo que la antigua Grecia nos enseña sobre el poder autocrático. La esfera de los libros, Madrid 2026, 254 pp.