El profesor Gustavo Morales es un doctor ingeniero humanista introducido en la Escuela Superior de Ingenieros industriales de Madrid y en la Universidad Politécnica para conspirar en esos ambientes educativos, dotados de la seriedad de la técnica, para trasformar sus corazones y entendimientos y poder de ese modo servir a la sociedad con hombres y mujeres a los que habrán enseñado a razonar y no solo a calcular, de modo que puedan servir gozosa y activamente al hombre y a la sociedad humana.
El trabajo que ahora presenta junto al catedrático emérito de psicología de la UNED José Francisco Morales, es una verdadera joya intelectual, de los que apenas se encuentran hoy día en nuestras librerías.
Se trata de un itinerario desde los principios del humanismo pagano, trasformados por el humanismo cristiano de la Escuela de Salamanca con los grandes pensadores de entonces, Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Melchor Cano, Diego de Covarrubias, Martín de Azpilcueta, Juan de Medina, Luis de Molina, Francisco Suarez, Francisco de Toledo, etc., hasta el humanismo globalizado de nuestro tiempo.
La profunda y, a la vez sencilla, teoría de nuestro autor radica en el concepto de “persona singular”, lo que toda la vida hemos denominado personalidad filosófica, temperamento artístico, habilidad literaria, etc. Todo eso y más sería la persona singular o la singularidad de una persona. Fernando Rielo, el famoso pensador metafísico, lo denominaba como “ser+”.
Evidentemente, nuestro autor propone un giro metafísico y eso es lo que hace problemática la cuestión pues chocará frontalmente con los pensadores de nuestro tiempo pertenecientes a la “dictadura del relativismo” preconizado y defendido por el malogrado Hans Küng o al “cristianismo anónimo” de Karl Rahner que todavía siguen influyendo en el mundo de la cultura actual abominando de los absolutos morales, la antropología abierta a la trascendencia o a los valores perennes como el amor, la entrega o la libertad para afrontar las grandes aventuras del espíritu (40).
Nuestro autor sueña con una revalorización de los derechos humanos volviendo a las raíces de la Escuela de Salamanca, sobre todo en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana como imagen y semejanza de Dios.
Sencillamente, revalorizar el valor de la conciencia moral bien formada (68), el derecho natural en confluencia con el derecho positivo (69), el mercado como un sistema enriquecedor de comunicación y de valores humanos (78).
Ciertamente, los avatares humanos superan los propios designios del hombre (86).
José Carlos Martín de la Hoz
Gustavo Morales Alonso y José Francisco Morales Domínguez, La persona singular. Una brújula para tiempos turbulentos, Publicaciones del orden espontáneo, Madrid 2025, 171 pp.