El profesor de teología moral de la Universidad de Comillas, el jesuita de Julio L. Martínez (Vigo 1964), muestra en este trabajo su absoluta admiración por el impulso del papa Francisco a lo largo de su intenso pontificado de la teología moral en estos últimos años. Especialmente subrayará con gran fuerza en este trabajo “el diálogo en las entrañas de la moral”.
Existen en estas líneas algunos textos explícitos acerca del desarrollo concreto y práctico de la teología moral en estos años siguiendo la estela de la profundización de la teología especulativa desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días.
También de modo implícito, se referirá en estas páginas, a la importancia del diálogo entre las diversas ciencias implicadas en la teología moral y especialmente la antropología y la psicología evolutiva.
Indudablemente nuestro autor resaltará muchas veces de uno manera u otra, que el diálogo no es una estrategia sino verdaderamente una consecuencia del descubrimiento que el hombre al ser imagen y semejanza de Dios es relación con Dios y con los demás, de modo que nos podemos acercar un poco a la trinidad como relaciones subsistentes y a la teología de comunión: “Los teólogos moralistas deben ofrecer respuestas que reflejen la luz del amor eterno del Padre” (171).
Enseguida dirá a propósito de la “Veritatis splendor”: “Lo que acontece en las verdades de fe se da también en el terreno del conocimiento moral, donde se produce una continua profundización y crecimiento, dentro de la tradición de la Iglesia y en relación con la historia de la humanidad” (191).
De ahí que señale explícitamente “Veritatis splendor”: “Su enseñanza, dentro de la tradición de la Iglesia y de la historia de la humanidad representa una continua profundización del conocimiento moral” (Veritatis splendor n. 4).
También tratará del “sensus fidelium” a propósito de una aportación de la Comisión Teológica internacional “La presencia del Espíritu otorga a los cristianos una cierta connaturalidad con las realidades divinas y una sabiduría que les permite captarlas intuitivamente, aunque no tengan el instrumental adecuado para expresarlas con precisión” (196).
Asimismo, hacemos notar una sugerente apreciación del profesor Martínez en el contexto del arrianismo extendido por toda la Iglesia en el siglo IV y que fue vencido gracias a lo que denomina “consensus fidelium” (198). De todas formas, hay algunas afirmaciones en este trabajo necesitadas de profundización como esta: “La nueva conciencia está en que nadie tiene el monopolio de la verdad: ella se eleva sobre todos los que formamos el Pueblo y, sin embargo, necesita de todos” (215).
José Carlos Martín de la Hoz
Julio L. Martínez, SJ, El diálogo en las entrañas de la moral, Ediciones Sal Terrae, Santander 2025, 383 pp.