Noticias alarmantes

 

            En diversos medios de comunicación, se comenta la sorpresa de los miembros de los tribunales de las oposiciones para profesores, ante las faltas de ortografía, de morfología y de sintaxis, y ante la pésima redacción y la dificultad para la comprensión de textos de muchos de los candidatos (83 %, en los de Catilla-León; 63 %, en los de Murcia, por ejemplo). Por lo tanto, el número de suspensos ha sido muy elevado.

            Uno se pregunta qué se aprende en los colegios, para que los que se preparan precisamente para enseñar muestren tales deficiencias. Un asunto gravísimo, si pensamos en las nuevas generaciones y en su formación. ¿Qué leyes educativas tenemos que impiden que se adquiera algo tan esencial como es la correcta expresión oral y escrita?

            Es obvio que para esto es indispensable fomentar hábitos lectores desde muy temprano. Leyendo es como mejor se aprende a escribir, a razonar, a expresarse. Hoy, ante la avalancha de la cultura de la imagen, de los mensajes de usar y tirar, parece que es necesario hacer mucho más hincapié en lo que resulta esencial para la formación de los jóvenes. Me contaba un amigo mío, padre de dos hijos, que, en su casa, no tienen televisión, que todos son grandes lectores y que, los fines de semana, compran un periódico en papel y lo leen y comentan juntos. Así se comprende que los profesores de sus hijos les digan que se nota, porque razonan y se expresan mucho mejor que sus compañeros, sitúan lugares, acontecimientos, etc., con precisión, muestran un mayor interés por aprender y apuntar alto y, además, no se aburren. Sobran comentarios, me parece.

Luis Ramoneda