Péguy, Bergson y Descartes

 

El intelectual y escritor Charles Péguy (1873-1914), fue una de las figuras literarias más importantes de Francia durante el siglo XIX y comienzos del XX, hasta que falleció en la Primera guerra mundial en el frente de combate.

Hay que recordar que Péguy se bautizó en la Iglesia católica en 1907 y desde entonces, hasta su prematura muerte, los temas religiosos y las dialécticas fueron muy frecuentes en sus obras. De hecho, nos dirá atrevidamente: “La santidad no se encuentra en el extremo opuesto de la tentación, sino el corazón mismo de la tentación” (19). Ciertamente su relación con algunos miembros recelosos de la jerarquía de la Iglesia católica francesa fue tensa.

Lógicamente, Péguy siempre fue un hombre dialéctico y combativo, aunque como buen francés era delicado en las formas, firme en sus convicciones y extremadamente culto: “El filósofo Péguy colma la definición de filósofo como aquel que remonta la corriente” (19).

En esta ocasión, ediciones Encuentro ha publicado dos extensas notas en las que hablará largamente sobre sus dos grandes maestros: Descartes y Bergson. Ambos autores van mezclados con un desdeñado desorden, pues en definitiva solo deseaba hablar de ellos y mostrarles como modelos en su vida.

En primer lugar, recordemos la importancia de Bergson (1859-1941) en la filosofía y en el pensamiento, siempre considerado como un hombre crítico contra posturas conformistas. En este trabajo se recoge la intensa persecución y denuncias a la Inquisición Romana, sobre todo fue atacado cruelmente por los escolásticos renovados y por Maritain, tras la Encíclica de León XIII “Aeterni Patris”, con la que el papa quería impulsar los principios aristotélico-tomistas para sacar al realismo filosófico de la situación de estancamiento en que se encontraba.

De hecho, la Iglesia Romana acabaría incluyendo en el índice de libros prohibidos, en 1913, las tres primeras obras de Bergson. Esto era también un aviso para su discípulo Péguy quien después de bautizado todavía no se había casado por la Iglesia (28).

Así señalará: “Confieso que no me sorprende que los políticos franceses de la vida espiritual hayan logrado tan rápidamente hacer condenar el pensamiento de Bergson por la burocracia romana. Era natural que una burocracia, cualquiera que fuera, estuviera prevenida contra la filosofía, contra el pensamiento que se ha elevado de manera más diametral, que se opone a la costumbre, al envejecimiento, a la momificación, a la burocracia, a la muerte” (156).

Respecto a Descartes (1596-1650) señalará que se trata de una filosofía del orden y del método (45), y lo más importante de su filosofía sería el sacudimiento que provocó desde entonces en el mundo filosófico (46).

José Carlos Martín de la Hoz

Charles Péguy, Notas sobre Bergson y Descartes, Encuentro, Madrid 2026, 308 pp.