República de almas

 

Desde hace muchos años existe una interesante discusión entre los expertos acerca del concepto “ilustración española o católica”, por considerar que ilustración significaba a la letra “anticatolicismo” o “deísmo” y, por tanto, esos dos conceptos serían realmente contradictorios. Por ejemplo, hasta la segunda república y después de la guerra hasta casi nuestros días se ha identificado en la historiografía mundial a España con catolicismo (86).

Si caemos en la cuenta de que ilustración significa realmente “la edad de la razón” y consideramos que siempre el catolicismo, y también en España, ha buscado el diálogo entre fe y razón, descubriremos que en realidad en España había tanta ilustración en el reinado de Carlos III como en la corte de Luis XVI, no solo porque ambos fueran monarcas borbones sino porque ambos distinguían ente la fe cristiana y los estados pontificios o la iglesia jerárquica y procuraban salvar las regalías y evitar el envío de tanto dinero a las arcas pontificias.

Esta es la clave para entender el interesante trabajo de Julián Viejo sobre la ilustración en los reinos españoles de ultramar y los comienzos del liberalismo que impulsarían la independencia de las colonias como lo hizo en Estados unidos o en la revolución francesa. Ciertamente, la independencia americana produjo a lo largo del siglo XIX repúblicas al estilo de Estados Unidos no reinos sufragáneos de la corona española como estaba previsto por Floridablanca (12).

Ciertamente el humanismo cristiano que cuajó en la escuela de Salamanca en el siglo XVI y que llegó a toda Europa y por su puesto a América, donde se extendió de Norte a Sur merced a su amor a la libertad, respeto a la dignidad de la persona huna, economía familiar, etc., (22).

Una Iglesia católica en España verdaderamente portadora del humanismo, expresada en su doctrina social con fórmulas clásicas tomadas de Francisco de Vitoria y de sus discípulos, como Juan de Mariana, Iglesia que, a la vez arrastrada, por el humanismo: lograría alumbrar y defender los derechos humanos, la libertad y las necesidades de los desfavorecidos (80).

Muchas veces nuestro autor resaltará que la clave de este trabajo está en descubrir en el mundo jurídico la vigencia de la ley natural, puesto que hay diversidad de religiones en Europa, convendrá mantener la apoyatura del derecho en el derecho de gentes y el derecho natural (89).

Un ejemplo muy ilustrativo que puede encontrarse en este trabajo es el llamado derecho de imprenta que se considerará no tanto prerrogativa del individuo sino del estado y por tanto se controlará mucho el “imprimatur” de los libros tanto filosóficos como teológicos.

José Carlos Martín de la Hoz

Julián Viejo Yharrassarry, República de almas, Religión, ilustración y liberalismo en el Atlántico hispano (1750-1830), Marcial Pons historia, Madrid 2026, 290 pp.