Aristóteles y el Islam

Se suele pensar que Occidente descubrió el saber griego en la Edad Media gracias a las traducciones árabes. Sylvain Gouguenheim rompe de plano con esta idea al demostrar que Europa siempre preservó sus contactos con el mundo griego. Al mismo tiempo descubrimos que, al otro lado del Mediterráneo, la helenización del mundo islámico, más limitada de lo que se cree, se debió sobre todo a los árabes cristianos. Así, parece ser que la helenización de la Europa cristiana fue ante todo fruto de la voluntad de los propios europeos. Si el término «raíces» tiene algún sentido en el caso de las civilizaciones, las raíces del mundo europeo son, por tanto, griegas, y no lo son las del mundo islámico.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2009
272
978-84-249-3618-1
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Europa preservó los saberes griegos gracias a la traducción de textos clásicos, en especial de Aristóteles, y a los componentes culturales griegos de la religión cristiana. Este ensayo analiza las raíces de Europa y cuestiona que el papel del Islam fuera decisivo en los orígenes de la cultura occidental.