Camelot

Recreación de la leyenda de Arturo, rey de Inglaterra, y de los Caballeros de la Tabla Redonda. Aparecen en ella los personajes y pasajes del mito artúrico, desde Merlín hasta la reina Ginebra y su enamorado Lancelot del Lago o Lanzarote; desde el episodio de Escalibur, la espada clavada en la roca, hasta la búsqueda del Santo Grial. T.H.White versiona el clásico medieval ("La muerte de Arturo") adaptándolo a su propio estilo e imaginación, y planteando aquellos problemas que ya lo fueron para los hombres y mujeres de la Edad Media y que siguen siendolo hoy, como son la lucha entre el Bien y el Mal, el Poder y la Justicia, la Fuerza y el Espíritu.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2012
809
978-84-9989583

Edición inicial inglesa de 1958.

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La clave de Camelot y sus caballeros de la Tabla Redonda está en la transición desde la Edad Media a la Edad Moderna. Arturo ha llegado a ser rey de Inglaterra y envía a los caballeros para que hagan justicia con los señores medievales, que abusan de las doncellas y los más débiles. Pronto se da cuenta de que no ha hecho más que sustituir una violencia por otra, la de los señores por la de los caballeros, y decide enviar a éstos en busca del Santo Grial. Sólamente un corazón puro -piensa- podrá encontrarlo. Los caballeros marchan pero los problemas de Inglaterra no se resuelven; los Antiguos pobladores célticos aborrecen a los invasores sajones y éstos, a su vez, están sometidos a los normandos. Arturo dicta leyes que habrán de cumplir todos, pero por esa Ley la reina Ginebra y Lanzarote son acusados de adulterio y traición a la Corona. La historia termina cuando Arturo ha de enfrentarse a su propio hijo, Mordred, que aspira al trono de Inglaterra. En las últimas páginas del libro el Rey se pregunta: "¿Por qué luchan los hombres?" (pag.798).

T.H.White escribe esta novela en plena guerra mundial y su propósito es denunciar al único animal, el hombre, que se enfrenta a sus congéneres en crueles guerras. "Tal vez las guerras ocurrían -pensaba Arturo- porque los hombres no tenían confianza en la Palabra. Estaban atemorizados y por eso luchaban. Sospecha y temor, codicia y resentimientos, todo ello era parte del mismo problema" (pag.802). "Lo más notable acerca de las guerras es que se luchaba por nada. Las fronteras no era más que líneas imaginarias. No existía ninguna línea visible entre Escocia e Inglaterra" (pag.808).

Contra los resentimientos "la bendición del olvido era lo esencial -continuaba el Rey-. Comenzar sin recordar el pasado. No se puede construir el futuro vengando agravios de tiempos ya idos. Sentarse todos como hermanos y aceptar la paz de Dios" (pag.800). En estos momentos tan duros para España -y esto lo digo yo, no T.H.White-, cuando se nos recuerda que el Felipe V -un francés- invadió Cataluña en el siglo XVIII, y se acumulan agravios para añadirlos a otros anteriores, las palabras de Arturo nos parecen tan mágicas como su espada Escalibur.

No es necesario que todos sean iguales: celtas,sajones, normandos, vascos, catalanes o españoles. "Las naciones no tenían necesidad de poseer el mismo tipo de civilización -reflexionaba el Rey- ni el mismo tipo de dirigentes, como no los tienen las aves. Todos podían conservar sus propias costumbres, igual que los esquimales y los hotentotes (sic). Los países debían convertirse en condados o provincias que conservaran su propia cultura y leyes locales" (pag.808).

Otro problema es la codicia: "Yo tengo -piensa Arturo- y Mordred no tiene (...), e imagina que obtendrá el poder sobre esa masa asegurándoles que todos son iguales (...) El hombre que depusiera los celos, los fútiles deseos de envidia y posesión, podría morir apaciblemente y entrar en el círculo de los elegidos. Quien quisiera conservar su vida tendría que perderla" (pags.801-802).

Sería un error pensar que Camelot sólo se refiere a los valores de la convivencia y de la paz, porque tiene momentos de humor y de intensa poesía. Se ha dicho que T.H.White era agnóstico, pero no lo es en esta novela. Alguien que cree en los valores del Bien, de la Justicia y de la Paz está buscando a Dios con el ardor con el que los caballeros buscan el Santo Grial. Tanto Arturo como Lanzarote se plantean problemas de conciencia y el Rey se pregunta si los hombres son malos por naturaleza. Es Merlín quien le responde que no, que todos los hombres tienen cualidades y defectos y que corresponde a las leyes ordenar unas y reprimir los otros.

La novela se lee bien y mantiene el interés del lector, aunque son más de 800 páginas y hay que buscar el momento para leerla. En realidad son cuatro libros en un solo volumen: "La espada en la piedra", que narra la infancia de Arturo, cómo llegó a ser rey de Inglaterra, y es la parte más conocida gracias a la película de  Walt Disney. "La reina del aire y las tinieblas" se centra en la Tabla Redonda y en la busqueda del Santo Grial. "El caballero mal hecho" se refiere a Lanzarote y la Reina. Por último, "Una candela al viento" trata sobre los últimos años del reinado de Arturo y el enfrentamiento con su hijo Mordred. Nos encontramos, en suma, ante una gran novela.