Carlomagno

Biografía del rey de los francos y fundador del imperio carolingio. Carlomagno (742-814) reinó durante cuarenta y siete años, y tuvo su capital en Aquisgrán. Extendió sus territorios, combatiendo a los pueblos que se negaban a rendirle vasallaje.

Protector de la Iglesia y el Papado, incrementó las donaciones que había hecho su padre a la sede de san Pedro. Ostentó el título de patricio de los romanos y fue coronado emperador el año 800 por el papa León III. Guerrero de inspiración germánica, trató de resucitar en su reino la cultura latina -el renacimiento carolíngio- bajo la dirección del monje Alcuino de York. Como gobernante se inspiró en los principios cristianos.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1977 Aymá Editores
317
978-84-209-0444-9
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Con frecuencia se invocan las raíces cristianas de Europa. Carlomagno (742-814), rey de los francos, constituye uno de los pilares de la historia cristiana del continente. Carlos fue nieto de Carlos Martel, que derrotó a los sarracenos en Poitiers, en el año 733. Pipino, su padre, se proclamó rey de los francos y auxilió al papa Esteban II contra los lombardos, por lo que recibió el título de patricio de los romanos.

Carlos ascendió al trono con 26 años. En Francia anexionó a su reino Aquitania y la Borgoña. En Italia la Lombardía y el ducado de Espoleto. Combatió contra los sarracenos en el norte de España y los expulsó de Córcega y Mallorca. Auxilió al rey Alfonso II de Asturias contra los musulmanes e intercedió ante el califa de Damasco para que los peregrinos que visitaban Jerusalén fueran defendidos de los depredadores beduinos. En el norte hizo un tratado de paz con el rey de los daneses -los normandos o vikingos- para que dejasen de arrasar las costas del reino franco. Por el Este llegó hasta el Danubio guerreando con los sajones.

Carlomagno fue proclamado emperador por el papa León III, el día de Navidad del año 800. Escrbió al pontífice: "Es a mí a quien corresponde, auxiliado por la divina Piedad, defender a la Iglesia de Jesucristo". El emperador gobernaba los territorios por medio de duques, condes y funcionarios a los que recomendaba no consentir nada injusto, ser misericordiosos con los pobres y proteger a las pequeñas gentes tales como campesinos o aparceros. Prohibió las guerras privadas entre los señores y ordenó que, si no consentían en arreglar pacíficamente sus diferencias, fueran llevados a su presencia.

Al pueblo pidió que amara Dios y al prójimo, así como dar limosna a los pobres cada uno según sus posibilidades. Prohibió los préstamos con interés y las operaciones especulativas. Como Anexos a la biografía se incluyen en el volumen las capitulares de Carlomagno, ordenanzas aprobadas por el rey ante la asamblea general de los francos, que permiten confirmar su perfil cristiano. Finalmente, mandó realizar una encuesta para averiguar si los hombres libres se sentían oprimidos por las autoridades.

Carlomagno sabía leer, lo cual constituía una rareza entre los guerreros de su tiempo. Ordenó abrir escuelas y que los hijos de los nobles las frecuentaran. De los alumnos de éllas sacaba los que habían de ser sus funcionarios y gobernadores. En el aspecto cultural estuvo asesorado por el monje Alcuino de York, una de las mejores cabezas de Europa en aquellos momentos. Entre otros objetivos de naturaleza cultural, emprendió la composición de una gramática de la lengua franca. Combatió en su reino la herejía adopcionista.

El emperador fue entonces un caso extraordinario de longevidad, ya que vivió hasta los setenta y dos años. Sobrevivió a su hijo Pipino al que había hecho rey de Italia y a Carlos el joven, al que preparaba para sucederle en el trono. El emperador falleción el año 814 en Aquisgrán, donde había establecido su capital. Previamente había designado sucesor a su hijo Luis, apodado el piadoso, que gobernaba Aquitania. A la muerte de Luis el reino se dividió entre sus tres hijos, Pipino, Carlos y Lotario, terminando así el imperio carolíngio.

La biografía comienza con una escena de caza, que nos introduce en lo que era la vida de los reyes en la Alta Edad Media. Está muy bien redactada y se lee con facilidad. Se trata de un libro de divulgación que nos acerca a ese periodo de la historia y a sus raíces cristianas.