Convivir

La convivencia: necesidad, aprendizaje, ámbitos y patologías. El autor incorpora consultas que le han sido realizadas sobre dificultades en la convivencia, en la edición española de la revista Psycologies, con sus correspondientes respuestas.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008 Aguilar/Santillana Ediciones
201
978-84-9062-600-9

Subtítulo: El laberinto de las relaciones de pareja, familiares y laborales.

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Bajo el título bastante anodino de "Convivir" se nos ofrece la obra más interesante y sistemática del psiquiatra Luís Rojas Marcos. El autor parte de que las personas están hechas para convivir y que la convivencia, en sus distintos aspectos: pareja, familia y amistad, debe ser uno de los aspectos más gratificantes de la vida. No obstante, en ocasiones presenta dificultades. Para el autor hay cuatro tipos de actitudes frente a la convivencia: A) Segura. B) Ansiosa. C) Elusiva y D) Desorganizada. El ideal es una actitud segura que viene determinada por la "empatía" o capacidad de sintonizar con las personas y sus intereses. También existe la personalidad ansiosa, preocupada por dar buena imagen; la elusiva, que renuncia a relacionarse; y la desorganizada. Bajo esta denominación incluye el autor a aquellas personas que tienen la tendencia a relacionarse con quien menos les conviene. La seguridad en las relaciones se adquiere en el hogar, en el periodo que va desde la infancia hasta la adolescencia: sentirse querido, escuchado y sujeto a normas claras y razonables sirve a la persona de soporte emocional y pauta para relaciones futuras. El abandono y la indiferencia o, por el contrario, la sobreprotección producen caracteres inseguros o narcisistas, incapaces de sentir empatía con los demás. Además del miedo y la ansiedad son obstáculos para la convivencia la autoestima dañada, que puede oscilar desde los complejos de inferioridad hasta, en los casos más graves, el odio a uno mismo; las heridas del pasado, como son los malos tratos, los sucesos traumáticos o vivir sujeto a un temor excesivo y prolongado; la melancolía o depresión y la resistencia a mostrar la propia intimidad son otros factores que dificultan la convivencia. El autor incorpora al texto consultas recibidas en la revista Psycologies como ejemplos prácticos de lo que va explicando. Ámbitos donde la convivencia puede resultar difícil son el de la pareja o matrimonio, la relación paterno-filial y el ámbito profesional. El autor define los rasgos de una personalidad madura y da consejos para evitar las situaciones difíciles. Concluye afirmando que para convivir son recomendables optimismo, flexibilidad y autodisciplina, pero también que no se puede hacer depender la felicidad de una persona de los resultados obtenidos en un solo ámbito de convivencia, cualquiera que éste sea, por lo que recomienda fomentar la autonomía personal, desarrollar talentos alternativos y dedicar un tiempo semanal a tareas de voluntariado, partiendo de la base para esto último de que es feliz el que intenta hacer felices a los demás.