Desiderio

"Desiderio" es la historia accidentada de una juventud. Hijo de un industrial textil de Barcelona, Desiderio se encuentra en Manchester cuando estalla la Primera Guerra Mundial y vuelve a Barcelona.

Agustí reproduce la prosperidad y el ambiente frívolo que reinan en la Barcelona de esos años. Desiderio tiene veintiun años, dinero y libertad. También una novia perteneciente a su clase social, Crista, pero se deja arrastrar por Jeanette, una modelo francesa llegada a la Ciudad Condal por causa de la guerra.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1973
603
84-320-5410-0

Octava edición. Original de 1957.

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Continuación de dos novelas anteriores: "Mariona Rebull" y "El viudo Ríus", Desiderio es hijo de Mariona -fallecida en el atentado del Liceo de Barcelona de 1893- y del industrial Joaquín Ríus. Es hijo único y don Joaquín da por supuesto que su hijo le continuará al frente de la fábrica. Desiderio respeta y teme a su padre, pero no tiene claro su futuro.

El ambiente en el que se desarrolla esta novela supone un cambio radical respecto de las anteriores. La industria catalana ha prosperado con motivo de la guerra, pero Barcelona se ha llenado de advenedizos; fugitivos europeos que se han refugiado en la ciudad. Una parte de la burguesía lleva una vida frívola, de gasto y disfrute, y entre ellos se encuentra Desiderio. El joven tiene una novia de su clase social, pero también -a espaldas de su padre- una amante de la que está locamente enamorado; una modelo francesa llegada a la ciudad por causa de la guerra.

El argumento es escaso para tantas páginas. El triángulo amoroso, Crista-Desiderio-Jeanette, termina resolviéndose de forma impensada, después de mucho ir y venir de los protagonistas. Los personajes secundarios de la novela tienen muy poco atractivo. Hay algo de novela rosa en el relato.

Es curioso cómo el lector, aburrido, puede limitarse a leer la primera frase de cada párrafo sin perder por ello la línea argumental. Es la técnica de explicarle exhaustivamente al lector aquello que no le interesa para nada, con la pretensión de hacer alta literatura. Como opinión personal citaría en esa línea a Zola, Proust, Thomas Mann o Steinbeck, pero insisto en que es sólo una opinión.

Otra cosa que nos llama la atención es la ciudad de Barcelona como objeto literario. Agustí, Pla, Eduardo Mendoza y tantos otros han hecho de la Ciudad Condal telón de fondo para sus novelas. No sé si existe en la literatura española algo equivalente para otras ciudades o regiones, pero es lógico que una ciudad tan novelada exalte la imaginación y el afecto de sus habitantes.