En un día de frío y tormenta, doña Socorro, la bibliotecaria, se ve obligada a abandonar la biblioteca por un ataque de jaqueca. Deja los libros al cuidado de un cerdo. Pero, de improviso, irrumpe en el lugar una banda de animales procedentes de una cata de vinos que ponen la sala patas arriba y dejan los libros hechos un desastre. El pobre cerdo intenta limpiarlos con agua y jabón, pero solo consigue empeorar las cosas. ¿Logrará arreglar el estropicio antes de que vuelva la bibliotecaria?
Un divertidísimo texto rimado con cinco breves consejos "para que los libros lleguen a viejos".
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Divertido relato infantil,
Divertido relato infantil, escrito en verso, sobre las bibliotecas y los libros. Tal y como indica el título, y siguiendo las fábulas de animales, el protagonista es un cerdo, cabeza hueca, que se ve inmerso en una descabellada aventura. En un día de frío y tormenta, el cerdo se refugia en una biblioteca, y allí doña Socorro, aquejada de jaqueca, le deja al frente de la biblioteca. Pero una panda de animales, borrachos y violentos tras una cata de vinos, irrumpen en el local destrozándolo todo: libros rotos, sucios, pintarrajeados… no se salva Caperucita, ni Cenicienta, ni Pinocho. Finalmente, el cerdo se verá obligado a elegir: ¿será mejor ejecutar una cruel venganza sobre los malhechores o reparar los libros estropeados?
Los textos son obra de Marta Azcona (Oviedo, España), escritora y guionista, licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Oviedo. En esta ocasión, presenta un divertidísimo relato escrito en versos pareados, con rima consonante que da una gran musicalidad al texto. Con una gran riqueza de vocabulario, a lo largo de nueve capítulos breves, relata las desventuras del pobre cerdo con mucha gracia y buen humor: una historia alocada llena de peripecias que conducen a una gran catástrofe sin remisión, ¿o quizá no? La obra se completa con las ilustraciones de Anna Font (Barcelona), ilustradora y docente. Sobre un elegante fondo de color sepia, destacan sus divertidos dibujos de los animales, expresivos y realistas: la araña, la oveja, los pingüinos, el cerdo… Y en el capítulo final, “se dan cinco breves consejos para que los libros lleguen a viejos”. Un libro muy recomendable para leer, comentar y declamar en voz alta en grupo, con la familia y los amigos. Ana María Díaz Barranco