El maestro Juan Martínez que estaba allí

Después de triunfar en media Europa, el bailarín Juan Martínez fue sorprendido en Rusia por los sucesos de 1917. Allí sufrió los rigores de la revolución y la guerra civil que le siguió. Chaves Nogales, cautivado por sus peripecias, decidió recogerlas en estas brillantes páginas.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
287
84-935018-6-0
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
Average: 3 (4 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

4 valoraciones

Género: 
Tema(s): 
Libro del mes: 
Mayo, 2022

Comentarios

Imagen de grpazos

Con una técnica similar a la de su magistral biografía Juan Belmonte, matador de toros, Chaves Nogales nos sorprende con un relato en primera persona de los horrores de la Revolución Bolchevique. El escenario es Kiev y otras ciudades entonces rusas, durante 1917 y los años que siguieron. La guerra, las checas, las atrocidades, el hambre (mucha hambre) y la muerte (mucha muerte) jalonan las jornadas de Juan Martínez  (un burgalés, bailarín de flamenco, al que Chaves Nogales conoció en París) y su mujer Sole. La prosa ágil y contundente de Chaves Nogales nos transmite, con una gran viveza no exenta, en ocasiones, de cierto humor castizo, la visión imparcial de un Juan Martínez que repite que él de política no entiende y que solo luchaba por sobrevivir en "aquel mundo de pesadillas". Al cabo de seis años e increíbles peripecias, Juan y Sole consiguen escapar y, después de pasar por España, se establecen en París. Los episodios narrados pueden parecer inverosímiles por inhumanos, pero, desgraciadamente, la historia de los horrores vuelve a repetirse en el mismo escenario un siglo después.

Imagen de apuleyo

Es un relato realmente apasionante, que atrapa desde el primer capítulo. Contado en primera persona por el protagonista, un bailarín de flamenco, que huye con su mujer a Rusia, escapando de la 1ª Guerra Mundial, y que va a conocer en vivo los terribles episodios de la Revolución Bolchevique. A pesar de las duras condiciones en las que tuvo que sobrevivir y de los estremecedores sucesos de los que fue testigo, el narrador no pierde el optimismo y las ganas de vivir, incluso tiene cierta gracia en algunos momentos. Es un relato del que se aprenden muchas cosas de la Revolución rusa, pues cuenta el día a día: el hambre, la crueldad de algunos y la bondad de otros, los continuos cambios de gobierno de rojos y blancos... Y además de todo esto, está magníficamente escrito. De verdad, quien lo empiece a leer no se arrepentirá y se verá enganchado en su lectura, que por cierto es muy llevadera porque está formado por capítulos breves.