Favores que pedimos a los santos

Relación de milagros atribuídos a la intercesión de San Josemaría, Fundador del Opus Dei.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
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Subtítulo: 200 relatos en vivo de la intercesión de San Josemaría

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Portada del libro.

“Hace cuatro años, y debido a una miopía muy aguda, perdí mucha vista. No podía leer y apenas escribir. Me pusieron un tratamiento, pero según los doctores poco iba a conseguir. Un día encontré una estampa del beato Josemaría, con una letra muy pequeña. Le rogué que me ayudara a recobrar algo de vista y poder leer su oración. Poco a poco fui recuperando vista. Hoy leo, escribo y me defiendo muy bien. Los médicos no se lo explican. Yo sí, sé que se lo debo a mi buen beato, que siempre me escucha”.

Éste es uno de los 200 favores que san Josemaría ha prestado a personas de los cinco continentes. Flavio Capucci, sacerdote que coordinó el minucioso estudio de la vida de san Josemaría en su proceso de canonización, ha reunido en un volumen titulado ‘Favores que pedimos a los santos’ (Ed. Palabra) algunos de los favores más representativos que el Fundador del Opus Dei ha otorgado desde el Cielo.

Los breves relatos los escriben los propios beneficiados: algunos son del Opus Dei; la mayoría, no. Unos son religiosos de clausura; otros, no cristianos. Unos reconocen acudir con frecuencia a san Josemaría; otros admiten haberse topado con el santo en circunstancias adversas. Todos, en cualquier caso, agradecen al Fundador de la Obra que haya intercedido por ellos ante Dios.

Padres que han rescatado a sus hijos de las drogas, personas que han logrado vencer a un tumor, trabajadores que han salido del paro, víctimas de un secuestro o personas que han reencontrado la fe cuentan brevemente el trato de favor que han recibido del Cielo.

Pero no todos los favores son extraordinarios. Muchos se refieren a contrariedades que surgen en el día a día, favores “de andar por casa”: hallazgo de una cartera perdida, donaciones de dinero providenciales, funcionamiento de una impresora estropeada... Estos favores “normales” son la mayoría. De esta manera, Dios hace sentir al hombre que está a su lado en las circunstancias ordinarias, en los problemas cotidianos.

Mons. Joaquín Alonso afirma en el prólogo que “lo más interesante [de los favores de san Josemaría] es que si intercede para que una chica encuentre la lentilla que perdió en el autobús, toca, a la vez, ese corazón para que dé entrada a Jesucristo”.

Mons. Alonso, que trabajó muchos años junto a san Josemaría, dice que esos favores “son la envoltura de una llamada de Dios al alma. Los santos son las manos de las que se vale Jesucristo para ayudarnos”. En su caso, san Josemaría “no se limita a resolver un problema, sino que deja también una luz, un fruto espiritual en las personas que lo invocan”.

Imagen de bengue

Me ha parecido un libro bastante monótono, tanto que a veces da la impresión de ser irreal, pero claro, cada cual con su conciencia sabrá juzgar.
Es un libro que no hace daño a nadie y por tanto es bueno leerlo.
Los favores se conceden a gente de todo tipo y de toda clase, sin distinciones, lo cual es un punto a su favor.