Hamnet

Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.

Partiendo de la historia familiar de Shakespeare, Maggie O’Farrell transita entre la ficción y la realidad para trazar una hipnótica recreación del suceso que inspiró una de las obras literarias más famosas de todos los tiempos. La autora, lejos de fijarse únicamente en los acontecimientos conocidos, reivindica con ternura las inolvidables figuras que habitan en los márgenes de la historia y ahonda en las pequeñas grandes cuestiones de cualquier existencia: la vida familiar, el afecto, el dolor y la pérdida. El resultado es una prodigiosa novela que ha cosechado un enorme éxito internacional y confirma a O’Farrell como una de las voces más brillantes de la literatura inglesa actual.

Historia novelada sobre la familia de Shakespeare, centrada sobre todo en su mujer y en sus hijos.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2021
344
978-84-17977-58-0

Traducción del inglés de Concha Cardeñoso, edición en rústica cuidada.

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Comentarios

Imagen de acabrero

Me parece una novela genial, una obra de arte. La historia es compleja, sorprendente, atrayente. Al situarnos en un tiempo y en unas circunstancias tan distintas para el lector de hoy, resulta aún más sorprendente la destreza en las descripciones, hasta qué punto el lector se introduce en esos ambientes y se hace parte de esa familia tan curiosa. El relato engancha en todo momento y los personajes son completos, con vida propia. Hay varios momentos en que la autora consigue desconcertar al lector, por lo curioso de los diversos sucesos. Puede despistar en algunos pasajes los cambios en el tiempo que hace la autora sin previo aviso. El lector se da cuenta al comprender que ese personaje tiene una edad distinta de la que veíamos en el capítulo anterior. Según avanza el relato esa circunstancia deja de ser un problema y es notorio hasta qué punto ese intercambio de pasajes ayuda a conocer a las personas. Me parece muy recomendable para un lector avezado.

Imagen de Azafrán

Maggie O’Farrell ha escrito una biografía novelada de la vida personal de William Shakespeare.

Conocemos mucho sobre la producción literaria de William Shakespeare. Contamos con estudios publicados sobre la configuración de los teatros de época, sobre Le Globe, el teatro cuyo propietario fue Shakespeare, pero en cuanto a su vida personal y familiar solo sabemos que estaba casado con Anne Hathaway y que tuvo una hija, Suzanne, y un par de gemelos, Hamnet y Judith.

La irlandesa Maggie O’Farrell ha encontrado en ese vacío de información la ocasión para crear una novela sobre el lugar de William en su propia familia, primogénito, el ambiente en el que se crió, el carácter de su madre y las iracundas reacciones de su padre, sus hermanas, Elisa y Anne, y las relaciones que mantenía con ellas. Y la interacción entre la familia de sus padres y su propia familia que habitará, por decisión de Maggie O’Farrell, en una pequeña construcción independiente dentro de la casa paterna.

¿Cómo se conocieron William y Anne Hathaway? La autora nos cuenta la vida de esta peculiar mujer medio adivinadora, sanadora, imaginativa y entusiasta, de la que William pudo haber estado muy enamorado.

El estilo narrativo de O’Farrell es pausado. Se toma su tiempo para presentar al lector personajes profundos vistos desde diferentes perspectivas. El lector descubre, además, lo que piensan otros personajes sobre cada ellos. La autora consigue así una profundización psicológica que lleva al lector a empatizar, tanto con las alegrías como con los momentos de profunda tristeza, como una enfermedad grave, la muerte de un hijo, la larga separación de la pareja…

La técnica narrativa de O’Farrell la lleva a elegir al hijo de William Shakespeare, Hamnet, como personaje central y avanzar y retroceder en el tiempo hasta llegar al clímax que es la propia muerte de Hamnet. A partir de ahí, la autora se las arregla para mantener la tensión y la atención del lector relatando como viven cada uno de los personajes de la familia esta tragedia.

La novela termina con el estreno de Hamlet en el teatro de William Shakespeare, en Londres, función a la que asiste casualmente Anne Hathaway, su esposa, y en la que el propio Shakespeare crea un personaje vivo que podría haber sido su hijo mientras que el dramaturgo se reserva la interpretación del fantasma del padre ya fallecido.

Los paralelismos son un recurso que O’Farrell utiliza repetidamente en su novela Hamnet. La vida de la madre de Agnes y la propia vida de Agnes se podrían superponer: ambas son amadas profundamente por sus esposos, ambas son independientes, amantes de la naturaleza, espíritus libres y sanadoras.

El profundo afecto que existía entre los hermanos Bartholomew y Agnes encuentra su parangón en el amor que lleva a Hamnet a intercambiarse con su hermana gemela Judith y engañar así a la muerte.

O’Farrell aprovecha el personaje de Agnes, conocedora de plantas medicinales, para presentar al lector algunas pinceladas sobre su utilidad.

El lector disfrutará de momentos bellísimos.

Imagen de JavierCanals

Esta novela ha ocupado los primeros puestos en las listas de ventas y de crítica de muchos países. Pienso que con toda razón. El planteamiento es muy ambicioso: describir el entorno de Shakespeare y su labor creativa sin dejar que éste salga a escena y asuma protagonismo. Al contrario, protagonistas son su mujer y sus hijos, tanto el fallecido, Hamnet, como sus hermanas. El estilo es muy distinto de las novelas-película que triunfan hoy en día. El narrador relata una y otra vez escenas aparentemente secundarias, se mete en la cabeza de los personajes, delibera con ellos y habla poco.
La novela arranca con dos líneas paralelas: la enfermedad que se llevará a Hamnet y, en paralelo, la historia de su padre, un joven insatisfecho en casa de un padre dominante, y de cómo conoce a su mujer Agnes (uno de los dos nombres que los biógrafos dan a la mujer de Shakespeare) y funda una familia.
El amor, la muerte, el dolor, el sufrimiento de un alma sensible y la vocación literaria del gran escritor son los temas que llenan las páginas de este libro, muy bien documentado y agradable de leer. Recomendable.

Imagen de cattus

Shakespeare tuvo tres hijos, en 1596, falleció Hamnet, el varón, a los once años, aunque se desconoce la causa de la muerte. Cuatro años después, se estrenó Hamlet, una de sus obras más importantes. A partir de estos sucesos, Maggie O'Farrel ha escrito esta novela muy elaborada. No se trata de un trabajo de historia, sino de lo que la autora ha imaginado que pudo suceder con los datos de que se dispone. Shakespeare es casi un personaje secundario, entre otras razones porque se pasaba largas temporadas en Londres o viajando con su compañía de teatro, mientras que su familia seguía en Stratford, aunque se ocupaba de envialres dinero y, cuando dispuso del suficiente, compró y arregló una casa grande para que la familia viviera en mejores condiciones. Los grandes protagonistas son la mujer y los hijos del escritor. En este sentido, la novela expresa sobre todo la grandeza de la maternidad y, con gran dramatismo, el dolor por la pérdida del hijo o del hermano de pocos años, es decir, particulariza en la familia del gran dramaturgo algo universal. Está escrita en dos partes, pero no de modo lineal, sino con saltos en el tiempo hasta completar el desenlace. Es muy detallista sobre todo en temas relacionados con las plantas medicinales y otras tareas que desarrolla Agnes (Anne) la esposa, una figura enigmática y controvertida. También las relaciones con los demás parientes están bien descritas y muestran las diferencias de carácter, incomprensiones, etc., pero también la compasión ante el dolor, la capacidad para rectificar, etc. Unas de las páginas mejores son aquellas en  las que describe el proceso por el que la peste llega a Stratford desde lugares muy lejanos, pues es lo que la autora piensa que pudo causar la muerte del niño. El final viene a ser la superación y la reconciliación a través del teatro. Hay cada vez más datos, para afirmar que Shakespeare era católico (Joseph Pierce lo ha estudiado a fondo), lo que explicaría bastantes cuestiones dudosas o ambiguas sobre su existencia, pues eran tiempos de terribles persecuciones para aquellos y se sabe con datos que la familia de su mujer lo era y que a alguno de sus parientes le costó la vida; y consta también que lo era una de sus hijas y que había reuniones clandestinas de católicos en un edifcio de Londres de su propiedad... En la novela, no hay referencias sobre esto, se habla un par de veces de un sacerdote que actúa más o menos clandestinamente, pero sin más explicaciones y las referencias a la religión son escasas y muy secundarias. Una novela bien escrita, muy elaborada, con personajes bien perfilados. Luis Ramoneda