Historias de ratones

No existe nada más agradable que dormirnos con un cuento, y si este es como los que cuenta Papá ratón, ¡mucho mejor! Siete historias que harán las delicias de siete ratoncillos y, con toda seguridad, de todos los niños. La finalidad de los cuentos de Lobel, fábulas en su mayor parte, es la de conseguir que los niños aprendan a leer de un modo divertido. Con el tiempo, Historias de ratones se ha convertido en una referente ineludible dentro del mundo de la literatura infantil.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014 Kalandraka
64
978-84-8464-579

Ilustraciones del propio autor

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De la colección “Libros para soñar” (título muy significativo), esta obra recoge siete cuentos que Papá Ratón narra a sus siete ratoncitos a la hora de dormir, un cuento especial para cada uno de ellos. Los protagonistas de estos relatos lógicamente son ratoncitos, que están llenos de buenos deseos, de generosidad y de creatividad para resolver todo tipo de problemas en las diversas situaciones que se van planteando.

Además, la obra es muy interesante para trabajar conceptos básicos de diferentes materias con los niños; por ejemplo, en “Ratón muy alto y ratón muy bajo” se presentan parejas de antónimos para comprender ideas opuestas (sobre medida, lugar, naturaleza, etc.). También el cuento “El ratón y los vientos” puede ser muy divertido para trabajar conceptos de geometría (círculo, cuadrado, triángulo).

Desde el punto de vista literario, los cuentos están narrados con mucha objetividad (en general, apenas se utilizan adjetivos), y predominan los diálogos y las formas en diminutivo  para acercar el texto a los pequeños lectores. Los dibujos, realizados por el propio autor, ilustran maravillosamente el libro y completan la narración que, de esta forma, se comprende mucho mejor: los ratoncitos aparecen perfectamente personificados y caracterizados con diversos trajes llenos de detalles. La obra fue publicada por primera vez en 1972, cuando su autor ya era uno de los más prestigiosos ilustradores norteamericanos, que nos deja una preciosa lección final: hay que mantener la costumbre de leer cuentos en familia a la hora de dormir.