La isla y los demonios

A los dieciseis años Marta Camino vive en la isla de Gran Canaria. Convive con su hermanastro José, su cuñada Pino y su madre, Teresa, que está demenciada. Las relaciones familiares son tóxicas y nada cambia cuando llegan unos parientes de la Península huyendo de la Guerra Civil. En este contexto Marta vive sus primeros amores, pero lo que realmente desea es abandonar la isla y perder de vista a su familia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1991
312
978-84-23306817

Primera edición de 1952.

Valoración CDL
2
Valoración Socios
2
Average: 2 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

2
Género: 

Comentarios

Imagen de enc

De nuevo nos encontramos ante una novela autobiográfica de la autora, a través del personaje de Marta Camino, jovencita de dieciseis años. Resulta chocante el contraste entre la perfección de estilo propia de Carmen Laforet y los sentimientos infantiles de su protagonista; entre el estilo y el contenido.

Los personajes masculinos no salen muy bien parados en la novela. José, hermanastro de Marta y esposo de Pino, tiene una personalidad dominante que sufren ambas mujeres. El tío Daniel es un inútil que se ha casado con una mujer de carácter. Lo mismo cabe decir de Pablo, el pintor, que vive condicionado por su mujer a pesar de que ésta es "roja" y no le permite pintar. Vicenta, la criada, ha tenido un marido borracho y violento que finalmente se ha marchado a América. Ella supone que allí tendrá otra mujer y otros hijos.

Los personajes femeninos no son mejores, pero en ellos encontramos más matices. Desde la criada, Vicenta, que es una mujer de una pieza, a Honesta, la tía soltera, a la que todos suponen una libertina. Pino, cuñada de Marta, es egoísta e histérica, piensa que su marido la tiene encerrada y que la engaña con las criadas. Matilde es de Falange y reprocha a los demás que vivan encerrados en su pequeño mundo mientras que en la Península la gente sufre con la guerra. La propia Marta tiene que soportar que le digan que está "desquiciada" y sólo piensa en marcharse.

En general los personajes nos parecen lejanos y poco creíbles. No hay uno sano con el que el lector pueda identificarse. La referencia a los "demonios" inicialmente nos remite a las leyendas pre-cristianas de la isla, cuyos habitantes adoraban al volcán, pero termina aplicándose a las pasiones que arrastran a esta extraña familia. Desde mi punto de vista la autora se esfuerza por lograr la perfección formal y termina con una cierta pobreza de contenidos. Diríamos que no desarrolla un argumento convincente, sino que dibuja escenas y personajes que luego relaciona de algún modo entre si.