Las aventuras de Pinocho

A pesar de ser generalmente considerada una historia dedicada al público infantil, sin duda por la versión cinematográfica de Walt Disney, Las aventuras de Pinocho es una obra de gran calado que va mucho más allá de este género. Collodi narra, con una prosa bella y nítida, el doloroso aprendizaje de la vida que realiza el muchacho-marioneta, su eterna rebeldía y sus extraordinarias aventuras. Esta obra, imprescindible en toda biblioteca que se precie, aparece ahora en una cuidadísima edición que incorpora las clásicas ilustraciones de Attilio Mussino.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2000
320
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.6
Average: 3.6 (5 votes)
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Imagen de TommyJimX

Un cuento ya clásico con todo lo que ello conlleva; tal vez un poco simple para los niños de hoy en día; lo que le da una magia especial; pues es un libro que disfrutas leyendo en una edad adulta con los ojos tiernos del niño encerrado en ti; bonito y sencillo.

Imagen de Navalpotro

Valores del libro:

No hay página de este libro que no contenga valores humanos, los cuales resultan patentes. Carlo Collodi los encarna admirablemente, de forma clara y sencilla, sin ambigüedad ninguna. Los más destacados son:

- Obediencia - Honradez
- Amor filial - Amistad
- Laboriosidad y estudio - Reflexión
- Gratitud - Sacrificio

Actividades que realizaríamos a partir de su lectura (alumnos de 10-12 años):

- Espejos-Mirarse en él:

Es el juego del espejo. Se repartirán distintos capítulos del libro a grupos de tres o cuatro alumnos de la clase. Después de leerlo, deberán discutir acerca de los aspectos positivos y negativos que encuentran en las actitudes y acciones de Pinocho con respecto a ellos mismos o con referencia a algún caso particular que hayan vivido de cerca.
El fin de esta actividad es fomentar la reflexión lectora más allá del sentido literal que ofrece el autor. Después se realizará una puesta en común y se analizarán los aspectos coincidentes de los distintos grupos –que no deben comunicarse entre sí- para poder conseguir una “imagen” del hombre a partir de las reflexiones hechas, así como propuestas de mejora para que dentro de un tiempo cada uno pueda decir con Pinocho al ver su antigua imagen: “¡Qué cómico era yo cuando era muñeco! ¡Qué contento estoy ahora de haberme convertido en un chiquillo de bien!”.

- De la imagen al Misterio:

Para los profesores de Religión de Educación Primaria este libro, que es como un pequeño tratado de Antropología, les puede ser muy útil para acercar a los niños al conocimiento del misterio del amor de Dios, de la creación, de la redención y sobre todo del desorden que ha introducido el pecado original en el corazón del hombre. El relato puede tomarse simplemente a modo de ejemplo o pueden realizarse algunas representaciones de algunos capítulos. Presento algunos pasajes a modo indicativo, pero son muchísimos los textos aprovechables, por no decir todos:

- Creación-pecado:
«Hechos los ojos, figuraos la sorpresa al darse cuenta de que los ojos se movían y lo miraban fijamente… no estaba todavía terminada la boca, y ya empezó a reírse y a burlarse… le sacó la lengua… ante aquel gesto insolente y burlón Geppeto se puso triste y melancólico, como jamás había estado en su vida y, volviéndose a Pinocho, le dijo: “¡Hijito, no he acabado de hacerte y ya empiezas a faltar al respeto a tu padre! ¡Mal hijo, mal hijo!” y se enjugó una lágrima… Cuando terminó de hacerle los pies, recibió una patada en la punta de la nariz… Cuando desentumeció las piernas, Pinocho empezó a andar solo y a correr por la habitación, hasta que, enfilando la puerta de casa, salió a la calle y escapó. Y el pobre Geppeto corría detrás sin poderlo alcanzar…» (Confrontar con Lc. 15).

- El Grillo-conciencia:
«“¡Ay de esos chicos que se rebelan contra sus padres y abandonan por capricho la casa paterna! No conseguirán nada bueno en este mundo; y antes o después se arrepentirán amargamente!...”. Pinocho: “¡Cállate, grillacho de mal agüero!”. Así describe lo que desea hacer en la vida: “comer, beber, dormir, divertirme y llevar una vida de vagabundo desde la mañana hasta la noche…”».

- La Cura-conversión:
« “Bébelo y en pocos días te curarás”. Pinocho miró el vaso, torció un poco la boca y después preguntó con voz quejica: “¿Es dulce o amargo?”. “Es amargo pero te hará bien”. “Si es amargo, no lo quiero”. “¡Hazme caso, bébelo!”. “¡No, no, no!... ¡Antes morir que beber esa mala medicina!…”».

- Gratitud ante tanto bien recibido: “Es mi mamá, que se parece a todas las buenas madres, que quieren muchísimo a sus hijos, y no los pierden nunca de vista, y los asisten amorosamente en todas sus desgracias, aun cuando estos chicos merecerían que los abandonaran…”.

- Encuentro final con el Buen Padre: «Quería reír, quería llorar, quería decir un sinfín de cosas, y, en cambio, mascullaba confusamente y balbuceaba palabras cortadas y sin sentido: “¡Oh, padrecito! ¡Por fin os he encontrado! ¡Ahora ya no os abandonaré nunca, nunca, nunca!…Y vos me habéis perdonado ya, ¿no es cierto?... ¡Oh, padrecito, qué bueno sois!... Y pensar que yo, en cambio…”».

María José Leste Bañón
Elisa Alonso Pérez

Imagen de wonderland

El Pinocchio original es ya un italiano universal, parte inexcusable de nuestros referentes literarios. La historia de un muñeco de madera que ríe y canta y acaba siendo un niño ha sufrido tantas y tan diversas versiones y divulgaciones que, sin duda, era imprescindible volver al original y recuperar toda la frescura y toda la belleza de uno de los grandes clásicos de la literatura universal y de un libro lleno de magia e imaginación. Auténtico tesoro literario.