Las viudas de los jueves

Detrás de las altas paredes perimetrales, más allá de los portones reforzados por barreras y flanqueados por garitas de vigilancia, se encuentra Altos de la Cascada. Afuera, la ruta, la barriada popular de Santa María de los Tigrecitos, la autopista, la ciudad, el resto del mundo.
En Altos de la Cascada viven familias que llevan un mismo estilo de vida y que quieren mantenerlo cueste lo que cueste. Allí, en el country, un grupo de amigos se reúne semanalmente lejos de las miradas de sus hijos, sus empleadas domésticas y sus esposas, quienes excluidas del encuentro varonil, se autodenominan, bromeando, «las viudas de los jueves».
Pero una noche la rutina se quiebra y ese hecho permite descubrir, en un país que se desmorona, el lado oscuro de una vida «perfecta».

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007 Alfaguara
246
978-84-204-7171-6
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
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Comentarios

Imagen de guileto

Me ha sorprendido esta novela de un modo muy agradable. En primer lugar por el lenguaje que utiliza lleno de modismos argentinos que no estorban, al contrario sirven al propósito de la autora de describir la sociedad de su país. Es una novela con trama policíaca donde el elemento criminal y de investigación lo desarrolla el lector y es una vía para describir magníficamente un estrato social tremendamente hipócrita que vive una realidad distinta del resto de la nación. Su propia hipocresía les hace ser portadores de una inmadurez espiritual que les incapacita para resolver problemas cotidianos de convivencia, de relación matrimonial y paterno-filial, y para superar las consecuencias del bajón económico y, más de la pobreza. Es una imagen que se da en todas las sociedades occidentales: el personaje que ha tenido una vida fácil y no sabe enfrentarse a los problemas ordinarios. Un mundo artificial creado por otros y del que los personajes disfrutan y derrochan de espaldas al mundo real. Quizá se da más acusadamente en países de América del Sur por ser mayores las desigualdades sociales y, especialmente, en la Argentina de los 90, pero es reconocible en ciudades europeas. Los personajes están bien retratados y el desarrollo es ágil. Sospecho que este libro tiene algo de biográfico, personajes cercanos a la autora.

Imagen de wonderland

Llega a España esta excelente novela argentina galardonada con el premio Clarín de novela 2005. Escrita de forma ágil y organizada en torno a una estructura muy bien trabada, describe la vida aparentemente idílica en un "country" porteño, una urbanización cerrada para ricos, durante la Argentina de los años noventa.

El relato, que algo tiene de policial en su estructura, sigue los destinos de unos pocos personajes representativos a través de una forma objetivista y extraordinariamente eficaz, puesto que prescinde de moralinas en una historia que contiene un profundo sentido ético. Ese estilo seco y gráfico que exhibe la autora puede recordar en ocasiones al de cierta literatura norteamericana (Cheever, Capote), así como a su propia formación de guionista de televisión. A lo largo de las páginas se muestra con agudeza y veracidad el drama de tantas familias actuales que carecen de recursos humanos y morales para enfrentarse a situaciones difíciles. Además, Claudia Piñeiro manifiesta una sensibilidad particular para reflejar un conflicto en relación con otras situaciones frecuentes. Así sucede con las separaciones y las reacciones de parientes y amigos, la violencia doméstica en relación con las frustraciones matrimoniales o las rebeliones adolescentes vinculadas a la desatención paterna.
Sin embargo, uno de los puntos más sólidos de esta novela reside sobre todo en la inteligente pintura de la Argentina que va desde el ascenso de Ménem hasta el famoso corralito. El ambiente hipócrita de tanta gente que vive de espaldas a la realidad está magníficamente representado, lo mismo que la inconsciencia de unos personajes que viven sin darse cuenta de la miseria real que hay más allá de la paradisíaca urbanización y que trabajan de una forma inmoral, sacando partido de negocios oscuros. Más tarde, cuando el país se derrumbe económicamente, también los ricos llorarán, víctimas ellos mismos del sistema improductivo en el que estaban encerrados. Y es entonces cuando se desplomarán también las caretas y se revelarán las verdades más amargas para muchos.