Los árboles mueren de pie

El señor Balboa tenía un nieto desalmado al que, en su día, tuvo que echar de casa (hecho que ocultó a su esposa). Desde entonces él mismo se hacía llegar cartas inventando una vida feliz para el nieto. Ahora ese nieto real va a venir a casa (con toda su real falta de escrúpulos, en busca de dinero) pero el barco en el que venía naufraga.
Balboa contrata a una pareja para que finjan ser, ante la abuela, el nieto perdido y su feliz esposa. Los alecciona y logra que den el pego. Pero... llega por sorpresa el malvado nieto verdadero, que no ha muerto.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1984
112

2ª Edición

2007
200
978-84-670-3402-8

Editada junto a la obra "La sirena Varada". Colección Austral de Teatro. Edición de Carmen Díaz Castañón.

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Imagen de Rubito

La obra tiene una gran relación temática con "La sirena varada" tanto de estructura, estilo y significado. En ambas se plantea la fantasía frente a la realidad; la ilusión frente a la vida real y en ambos conflictos el autor se decanta por la realidad. Los personajes de las dos obras descubren que la verdadera realidad está en uno mismo y no en ilusiones exteriores. Y es que el dolor, la amargura y el pesimismo acaban por vencer al falso idealismo saliendo victoriosa y vigorizada la persona. El autor, que ha sido acusado con fecuencia de "evasionista", presenta en estas dos obras, que resumen de algún modo su pensamiento, el desmentido a tal "acusación". Lo que el autor enseña tanto en esta obra como en "La sirena varada" es que el reduccionismo a lo puramente real desnaturaliza, mientras que la evasión en lo irreal termina por empobrecer el espíritu. Obra agil, ligera en cuanto a la forma, no al fondo, con ironías y un gran ritmo, a veces trepidante.