Memorias de un cirujano

Pese a su apellido de origen italiano Broggi nació en Barcelona en 1908. Su familia pertenecía a la famosa burguesía catalana de la cual facilita muchos datos. Broggi estudió Medicina y se refiere ampliamente a los movimientos de emancipación política y renovación académica. Realizó la Guerra Civil como cirujano adscrito a las Brigadas Internacionales, por lo que fue depurado después de la guerra dedicándose al ejercicio privado de la Medicina. Casado con la hija de su maestro, Angelina Trias, el matrimonio tuvo siete hijos.

Ediciones

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2001
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En las Memorias de Broggi valdría la pena referirnos a tres cuestiones: El catalanismo, la Guerra Civil y el exilio de los intelectuales. El autor se refiere al ambiente político de Cataluña antes de la Guerra Civil. Su padre está próximo a la Lliga Regionalista de Cambó y los hijos a L' Etat Catalá de Maciá.

Broggi ve en España una rémora para el desarrollo de Cataluña. Cita unas palabras del novelista republicano Blasco Ibañez: "El país de Don Quijote se ha convertido el el de Sancho Panza, servil y grosero, en el que nadie va más allá de su propio comedero. Es como un ser enfermo en el que alguno de sus miembros aún late con vida propia y pugna por separarse del resto del organismo que está podrido". Estas palabras se escribieron probablemente durante alguna de las crisis de la monarquía de Alfonso XIII, pero para el autor son motivo de inspiración.

Sobre la Guerra Civil Broggi hace recaer la responsabilidad en el insensato levantamiento de los militares. Admite que en Cataluña se vivió una época de terror vinculada a la actividad de los sindicatos, pero culpa de ello al levantamiento y a la decisión del Gobierno de disolver el ejército, sustituyéndolo por las milicias populares. El autor escribe sesenta años después de terminar la Guerra pero no se siente llamado a hacer ninguna matización ni a corregir su juicio inicial. Dado que los que militaron en el otro bando tampoco han cambiado sus puntos de vista, se comprende que el juicio definitivo sobre la contienda todavía tenga que esperar muchos años.

Broggi realizó la Guerra como cirujano adscrito a las Brigadas Internacionales, por lo que explica los movimientos de esa unidad y se detiene en los avances realizados en la cirugía de guerra y en el tratamiento de las heridas. Finalizada la guerra Broggi volvió a Barcelona. Muchos de sus familiares y maestros se habían exiliado, unos en Londres y otros en Sudamérica. Sus suegros se habían instalado en Andorra. Llama la atención que a los catalanes en el exilio no les causara el más mínimo problema vivir y trabajar en Colombia, Venezuela o Santo Domingo, bajo regímenes tan dictatoriales como el que podía haber en España. A ninguno de esos países le aplica Broggi esas palabras tan duras de Blasco Ibañez que hemos citado más arriba. 

El libro se lee muy bien y tiene una excelente prosa traducida del catalán. La última frase del libro es la de un hombre bueno y quizá desengañado: "Si en el mundo quitais el amor y la amistad todo lo que queda es despreciable".