Postmodernidad: Decadencia o resistencia

Jesús Ballesteros, Catedrático Filosofía del Derecho, Moral y Política, estudia cómo evolucionaron los valores sociales de la Modernidad, surgidos de la Revolución francesa, hasta la Postmodernidad, cuya aparición en Occidente sitúa el autor al final de la Segunda Guerra Mundial. Enfrenta la decadencia de valores de la Modernidad con lo que él considera como nuevos principios de resistencia ética: pacifismo, ecologismo, neofeminismo y ecumenismo cultural. El autor desarrolla estos principios en su aspecto ético, no en sus manifestaciones concretas que, en ocasiones, son francamente contraculturales.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2000
192
84-309-1691-7
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.5
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El autor empieza señalando como la Modernidad impulsó los valores de la razón, el progreso y la democracia; no obstante estos valores se aplicaron de una forma individualista y en ocasiones deshumanizadora. El liberalismo reconocía los derechos del hombre y el ciudadano pero éstos tenían un precio en el mercado y podían ser tratados como una mercancía, p.e. el trabajo de los niños. Es después de la Segunda Guerra Mundial cuando se formulan unos valores nuevos que el autor considera como de "resistencia" frente a la "decadencia" ética del liberalismo. Estos valores serían: A) El pensamiento no violento como afirmación del individuo frente a la razón de Estado. B) El ecologismo como nueva ética económica frente al consumismo y el despilfarro de los recursos. C) El neofeminismo, que potencia los valores de la piedad y la solidaridad frente a la competitividad y el afán de dominio, que caracterizarían a los varones. D) El ecumenismo como apertura a los valores de otras culturas. E) Ballesteros subraya la irrenunciabilidad de estos derechos que él define como derechos morales o derechos-deber, p.e. el derecho a la vida, a la educación o al trabajo. Señala el autor como los valores de "resistencia" conviven con otros elementos de decadencia ética como serían: a) El relativismo ético y la sobrevaloración del consenso en detrimento de los principios morales. b) La universalidad cultural entendida como uniformidad en la que desaparece el derecho a discrepar. c) El sistema político manejado por las élites, movidas por el afán de poder, del que los ciudadanos se distancian e incluso aparecen como reacción los movimientos anti-sistema. Podemos preguntarnos si estos valores, que el autor denomina de "resistencia" ética, tienen una influencia real o por el contrario no son más que ideologías sin aplicación práctica. Podemos dudarlo, pero a favor, aunque Ballesteros no lo señale, habla el hecho de que en las últimas décadas hayan surgido de la propia sociedad las llamadas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), las cuales encarnan los mejores valores de libertad, solidaridad y compromiso humano.