Siete novelas cortas

"Las novelas cortas que he escrito hasta el momento -siete en total- llevan los siguientes títulos: La llamada, El último verano, El noviazgo, El piano, La niña, Los emplazados, El viaje divertido. Estas novelas fueron surgiendo mientras la labor y el pensamiento de una nueva novela larga estaban en mí. Han nacido en el transcurso del tiempo que media entre La isla y los demonios (1952) y La mujer nueva (1955).

"Para mí el trabajo lento, en el que vuelco o intento volcar algo que me interesa profundamente es la novela larga. Las novelas cortas tienen una técnica distinta del cuento, necesitan una armazón argumental más sólida, pero su extensión en número de cuartillas muchas veces ha dependido de las necesidades editoriales" Del prólogo de la autora en Obras Completas, I, pág.639.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2010
472
9788496675476
1977
84-320-0151-1

12ª edición de las Obras Completas.

Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
Average: 3 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

3
Género: 

Comentarios

Imagen de enc

En el mini-prólogo de Carmen Laforet a sus novelas cortas (1952-1955) la autora pone de relieve algunos hechos: Que están menos trabajadas que las que denomina novelas largas, pone el foco en la necesidad de una estructura argumental, y reconoce su dependencia respecto de la editorial. Desde mi punto de vista lo que le falla precisamente a las novelas largas de Laforet es el argumento.

Después del éxito inesperado de Nada, Laforet se había comprometido con la Editorial Destino a escribir dos novelas más; tardó siete años en dar a la imprenta La isla y los demonios y tres más para La mujer nueva. Ambas tienen una base autobiográfica (aunque la autora lo niegue) y, por consiguiente, están muy escasas de argumento. A continuación, la autora se comprometió con Planeta para escribir tres novelas más, pero ya no fue capaz. Carmen sufrió mucho por su incapacidad para escribir las novelas a las que se había comprometido y terminó, casi demenciada, argumentando que padecía grafofobia.

Mientras tanto había publicado siete relatos o novelas cortas escritas con gran soltura e incluso interesantes. No están tan trabajadas literariamente como las novelas largas, pero tiene chispa, interés y un buen tratamiento de los personajes. Destacaría El noviazgo (el editor la denomina Un noviazgo). Es posible que si no se hubiera comprometido a escribir las novelas largas Carmen hubiera podido vivir y disfrutar con sus artículos, cuentos y novelas cortas. Pero no fue así. En ocasiones Laforet se quejó de la tutela literaria a la que la tenía sometida su marido, el periodista Manuel Cerezales. De algún modo encontramos esta queja en El viaje divertido cuando escribe. "No se le ocurrió pensar en el papel de censor-educador, que desde que se habían casado había tomado él respecto de Elisa, y que a ella había acabado por atemorizarla y quitarle toda sensación de autoridad o de valía personal" (Obras Completas, I, pág.994).

No sabemos qué consejos literarios daría Cerezales a la autora, lo que sí sabemos es que el matrimonio acabó separándose y que élla pensó que iba a ser libérrima para escribir y que ocurrió todo lo contrario. Decidió no publicar más artículos, cuentos o relatos y en treinta años sólo fue capaz de publicar una novela más, La insolación; además de Al volver la esquina que se publicó postumamente. Una lástima.