La madera proclama una vida sin aditivos, con la que me siento más retratado que con el plástico. Amo las cosas elementales, aquellas en las que el hombre no acapara el protagonismo. Ya de rodillas, encima de mi banquito y con los ojos cerrados, hago una pequeña oración que me ayude a ser tonto. Quiero decir descender desde la idea, lo que llamamos inteligencia o cerebro, hasta el lugar del corazón.
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Capítulos cortos de página o
Capítulos cortos de página o página y media, todos ellos en torno al valor del silencio, de la contemplación como camino para descubrir la Verdad y el Amor con mayúscula. Fuente de serenidad, objetividad y paz. Es un homenaje a su maestro Pablo D'ors que escribe el prólogo. Es del estilo de Jesús, pero no es prosa poética sino más bien reflexiones profundas e incisivas sobre los distnos temas existenciales, en los que el silencio tiene algo que decir. Es un libro muy inspirado en la escuela de oración contemplativa de Pablo D'Ors que, como se sabe, bebe en la fuente de los primeros padres del desierto y en autores contemporanes en la misma linea como Jalics, muy citado por Montiel. Cada pequeño capitulo se cierra con una cita de un autor de perfil oriental-místico. Todo el libro respira un olor -tufillo- a misticismo oriental. Todo es muy sugerente de cualquier modo y es un libro que vae la pena leer. Mucho más asequible que Jalics y D'Ors.