Una vida robada a la muerte

Reflexiones y recuerdos del psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente (Cazorla, 1945) sobre el accidente de automovil que le puso a las puertade la muerte, de su recuperación y las enseñanzas que extrajo de aquel incidente.

El autor alterna sus reflexiones con el testimonio de un amigo que le ha acompañado durante su estancia hospitalaria, ha recibido sus confidencias durante la recuperación y le ayuda a recordar.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1997
212
978-84-08-02329-2

Prólogo de José Luis Pinillos.

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El psiquiatra Aquilino Polaino sufre un accidente de automovil que le pone a las puertas de la muerte. Permanece en coma durante cinco días. Poco a poco su cuerpo comienza a reaccionar, pero, en un rincón de su cerebro, el enfermo alberga el convencimiento de que va a morir y lo desea, ya que percibe la muerte como un descanso.

Debido al traumatismo craneal su cerebro parece haberse desprogramado; no recuerda el pasado y le cuesta hilar los pensamientos. "Los periodos de semisueño en los que su yo recaía eran aún muy frecuentes y se presentaban como apagones súbitos de su mente" (pág.111). "Su cuerpo quería vivir, pero su espíritu desmayaba cuando trataba de someterlo a tan complejas cavilaciones" (pág.114).

El cariño de los que le rodean, familiares, amigos, colegas de la universidad... le hace desechar el pensamiento de la muerte y le impulsa a vivir. En adelante tendrá que ver la vida de otra manera: dejarse cuidar, no ser inflexible con los demás ni consigo mismo, relativizar el trabajo y darle más importancia a la vida: "El trabajo es para la persona y no la persona para el trabajo -le dice su amigo-. Tú sabías todo esto. Te faltaba solo ponerlo en práctica, aplicarlo a ti mismo. Felizmente ahora, gracias a tu accidente, comenzabas a vivirlo" (pág.179).

Pero las reflexiones más interesantes hacen referencia al cariño como sentimiento capaz de iluminar la vida: "Cuando una persona se siente querida sin apenas merecerlo -escribe el autor-, es lógico que entienda esos afectos y la misma vida como un regalo. Surge entonces, de forma inevitable, el agradecimiento" (pág.200). "Hay muchas personas que nos quieren más de lo que pensábamos, incluso más de lo que, tal vez, cada uno se quiere a sí mismo" (pág.202). "Si no se tiene la experiencia de sentirse querido es muy difícil que se pueda querer" (pág.203).

El libro se entiende mejor desde la madurez, cuando puede contrastarse con los valores e ideas que cada uno ha seguido en su vida. También es importante para las personas que cuidan a un enfermo, a fin de -como dice el autor- "acertar con el argumento que le estimule a seguir viviendo" (pág.210).

Imagen de rocio meca

Este libro es un verdadero documento psicológico de una persona que de estar prácticamente muerta consigue sobrevivir a una situación muy crítica padecida tras un accidente de coche. Se trata de un relato donde un hombre que vuelve del mundo de las sombras narra el drama de su reincorporación al mundo, pero lo importante es que esta reincorporación se produce en un clima de relaciones interpersonales donde se hacen visibles espacios recónditos que el ajetreo de la vida cotidiana impide contemplar.
Los temas que a través de una experiencia dolorosa experimenta el autor de este libro lleva al lector a cuestionarse sobre las realidades y las verdades que son esenciales en la vida de todo ser humano: la necesidad de sentirse querido, la visión de la realidad que permite percibir una experiencia dolorosa, la superficialidad con que a veces vivimos la vida cuando pensamos que la vida física es una realidad que nunca acabará.
Tal vez este libro tenga un mayor impacto en aquellas personas que conocen de cerca a su autor y a las personas a las que hace referencia en él, pero sin embargo es un claro de testimonio de una reflexión vivida en una situación en la que las personas cercanas nos hacen ver el sentido de las cosas más menudas. En esta obra también se abre una ventana a la dimensión trascendental del hombre, dimensión que en ocasiones es relegada a un plano secundario cuando por el contrario es la que nos hace ver la vida con una luz diferente.