La pregunta del periodista italiano Macello Foa acerca de quién gobierna nuestras vidas y sobre todo de cómo actúan los que poseen la información, le llevará a un intenso ensayo donde se mezclará el miedo con el deseo de una mayor libertad.
La conclusión del trabajo está ya enunciada desde las primeras líneas: no compensa vivir obsesionado con la masonería, la KGB o la CIA, pues al final tenemos toda la libertad que deseamos y sobre todo podemos amar todos los días todo lo que queramos por tanto la felicidad está plenamente asegurada.
Ciertamente, tiene razón nuestro autor cuando desvela un poco los entresijos del poder y la capacidad que tiene hoy internet y la era digital. Lo que es claro es que ya no estamos en la problemática del mundo globalizado sino en la dinámica de bloques donde nos hemos encuadrado recientemente.
Estados Unidos, Rusia y China se han repartido el mundo y sus áreas de influencia comerciales y la democracia ha sido trasformada en el poder fáctico del estado con las grandes multinacionales de ese modo el control de la economía y las áreas de influencia para la energía, las tierras raras, el mundo nuclear, etc., está asegurado.
Resulta ve4rdaderamente divertido la descripción pormenorizada de todas las organizaciones internacionales que tienen su sede en Europa desde la FAO, la OCDE, UNICEF, ACNUR, OTAN y otras muchas destinadas al control de la economía, la inflación o lo que haga falta (40).
Enseguida se dedicará a enumerar multinacionales que gobiernan la economía mundial en la práctica, pues tienen un presupuesto muy superior a la de muchos países y además ganan muchos beneficios al año a pesar de todos los impuestos que los países empobrecidos y corruptos les obligan a pagar (55).
Es particularmente interesante el capítulo dedicado a la sociología y a los estudios sociológicos con los que se orientan la sociedad de consumo y se tiene narcotizado a los pensadores y a los creadores de opinión. Por supuesto las verdaderas investigaciones sociológicas solo las conocen quienes toman las decisiones económicas y sociales como nos explica nuestro periodista avezado en la lucha (102). Lógicamente, nuestro autor saca mucha tajada del COVID (154).
Es interesante, como en los capítulos finales, nuestro autor caerá en el mundo de la ciencia ficción para diseñar un mundo ciertamente demasiado previsible. Así, afirmará con toda contundencia: “inversión de roles: hacia una humanidad controlada por la tecnología” (218).
Menos mal que la libertad existirá hasta el final, al menos la libertad interior de hacer las cosas por amor y para amar.
José Carlos Martín de la Hoz
Marcello Foa, El sistema invisible. Por qué ya no somos dueños de nuestro destino, Rialp, Madrid 2025, 300 pp.