La idea de progreso

 

El ensayista y escritor Samuel Miller McDonald ha redactado un libro sencillamente provocador destinado a remover los cimientos del estado posmodernista que surgió precisamente por el hundimiento de la fe en el progreso tras las guerras mundiales del siglo XX y la bomba atómica.

Para empezar, acusará a los ilustrados franceses de haber engañado al mundo con la peor idea que se podía inventar: la de hacer creer que la diosa razón era capaz de un crecimiento infinito en el conocimiento.

La realidad es bien distinta, como mostraron las dos bombas atómicas y es que el progreso puede volverse en contra del hombre y segar millones de vidas en un instante.

En realidad, san Pablo VI fue quien terminó de colocar el término progreso en su sitio con aquella memorable encíclica “Populorum progressio” (1967) donde hablaba de que el único y verdadero progreso es el que desarrolla y aumenta la dignidad de la persona humana como imagen y semejanza de Dios.

El libro del profesor Miller McDonald que estamos comentando arrancará con el comentario a una célebre carta del tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson uno de los hombres más inteligentes y capaces que ha tenido la civilización occidental, donde expresaba este pensamiento: “¿Dónde se detendrá dicho progreso? Nadie puede determinarlo. La barbarie, mientras tanto, ha ido retrocediendo ante el paso firme del perfeccionamiento hasta que, con el tiempo, desaparecerá de la faz de la tierra” (7).

Ciertamente, el desarrollo lineal de la vida y del avance de la ciencia y la tecnología en Estados unidos desarrollado en este libro, muestra una realidad muy distinta a la predecible por los ilustrados franceses pues sencillamente es plausible, real y predecible y el nombre de Dios está en boca de los americanos, es decir, está abierta a la trascendencia, aunque sea teóricamente (187).

A la vez el progreso descrito por el autor en Estados unidos en este trabajo es puesto como modelo de civilización que pasa por momentos de dificultad y tensión, crisis, ruina y vuelta al comienzo con renovado entusiasmo. Ciertamente el ejemplo de las multinacionales y su capacidad de arbitrar el futuro de los países me parece de un gran interés (212).

Las páginas finales versarán acerca del nuevo concepto de progreso en las nuevas circunstancias de la sociedad contemporánea que delinearán próximamente nuestro prometedor futuro (317).

José Carlos Martin de la Hoz

Samuel Miller McDonald, Progreso. Historia de la peor idea de la humanidad, Crítica, Barcelona 2026, 462 pp.