La primera democracia educativa del siglo XX

 

Es muy interesante la lectura del manual de Ángel Luis López Villaverde acerca de la Segunda República Española (1931-1936), es muy completo y muy didáctico. Además, este trabajo va por la tercera edición en muy pocos años, lo cual quiere decir que el autor ha logrado ciertamente un texto muy acertado y ecuánime.

Sobre todo, hemos de comentar que el texto está sólidamente construido y muy bien documentado, tanto por las fuentes utilizadas como por el número de los autores citados a lo largo del texto.

Vamos a detenernos en algunas cuestiones de interés, por ejemplo, la opción fundamental por la educación de los republicanos: “el Estado había tenido un papel subsidiario en la educación y exigió una ciudadanía sustentada en valores laicos y cívico, comprometida con la democracia republicana y dispuesta a combatir el analfabetismo y la desigualdad social” (336).

Enseguida, añadirá: “el plan educativo y cultural pretendía modificar las estructuras socioeconómicas e incorporar la cultura en clave social y de derechos políticos (…). La educación había protagonizado la pugna entre confesionalismo y laicismo durante la Restauración, entre partidarios de la escuela laica frente a defensores de la escuela confesional” (337).

En realidad, la enseñanza básica y media había estaba desde el siglo XVI en manos de la Iglesia católica, pues el número de establecimientos de la Institución Libre de enseñanza era muy escaso y tenían muy pocos alumnos.

El proyecto educativo de Luzuriaga que pasó a las Cortes y a la Constitución contenía elementos muy precisos: “estatal, laica, gratuita, carácter activo, creador y social, coeducación unificada. Junto a los consejos escolares, suponían la conexión de la escuela con la sociedad” (338).

En sucesivos decretos de mayo de 1931 se suprimió la clase obligatoria de religión en las escuelas y dejó como voluntaria la instrucción religiosa en las escuelas, se suprimieron los crucifijos y se exigió el título de maestro o de licenciado para impartir clase. Tiempo después empezaron a sacar las plazas de oposición de maestro y de catedrático de instituto (338).

El plan Llopis del 12 de junio de 1931 preveía la construcción de 27.151 nuevas escuelas de educación infantil que según los expertos era menester, especialmente en zonas rurales: el objetivo era llegar a 57.000 plazas escolares con un aumento de sueldo de los maestros y 7.000 nuevas plazas de maestros. También, convirtieron las escuelas normales de magisterio en carrera universitaria (339).

José Carlos Martín de la Hoz

Ángel Luis López Villaverde, La segunda República (1931-1936). Las claves de la primera democracia española del siglo XX, Sílex, Madrid 29026, 516 pp.